28 de agosto de 2014

Carta de una madre


Querido(a) hijo(a), el día que me veas viejita, te pido por favor que me tengas paciencia. Entiende que la vida es un ciclo y todos volvemos a ser niños.
Sí cuando hablo contigo, repito lo mismo mil veces, no me interrumpas para decirme: ¡eso ya me lo contaste!, sólo escúchame por favor…

Cuando quiera comer algo que no deba por mi salud, no me grites, explícame con cariño así como yo te explicaba muchas veces el daño que te hacían los dulces.
Cuando veas mi ignorancia ante la nueva tecnología, dame el tiempo necesario para aprender, y por favor no hagas esos gestos mal humorados, reflejados en tu mirada, que me hacen sentir mal.

Recuerda que yo te enseñe a hacer muchas cosas como: comer, vestirte, peinarte y cómo afrontar la vida…

El día que notes que me estoy volviendo vieja, ten paciencia conmigo y sobre todo trata de entenderme…

Sí ocasionalmente pierdo la memoria o el hilo de la conversación, dame el tiempo necesario para recordad y si no puedo, no te pongas nervioso(a) o arrogante. Ten presente en tu corazón que lo más importante para mí es estar contigo, que me pidas consejos y me tomes en cuenta.

Y cuando mis cansadas y viejas piernas, no me dejen caminar como antes, dame tu mano, de la misma manera que yo te la ofrecí cuando diste tus primeros pasos.
Cuando estos días vengan, no te sientas triste ni me hagas sentir incompetente ayúdame mientras llega al final de mi vida, pero con amor y cariño.

Regálame flores “ahora” que puedo oler su aroma, dime que me amas “ahora” que aun puedo escucharte, demuéstrame tu amor “ahora” que puedo verte. Aunque no tenga el suficiente dinero para premiarte con un regalo, yo te lo agradeceré con una gran sonrisa, TE AMO

Atte. tu viejita

.... Y... ¿A poco no es así?

A los 3 años: ¡Mamita te amo!
A los 10 años: ¡Mamá te quiero!
A los 15 años: ¡Ah, sí mamá!
A los 18 años: ¡Como fastidias mamá!
A los 20 años: ¡Quiero irme de la casa!
A los 35 años: ¡Quiero vivir con mi madre!
A los 50 años: ¡No te vayas mi viejita linda!
A los 70 años: ¡Cuánto daría por estar cinco minutos con mi mamá!

Y después de todo, comienzas a valorar que tu hermosa madre:
- Cambio su figura por una barriga.
- Que cambio un delineador de ojos por ojeras.
- Que cambio las noches de rumba por constantes trasnoches.
- Que cambio su bolso de mano por una pañalera

Y sólo para recibir amor a cambio.

Así que apapacha a tu madre no sólo una ves al año, sino cada segundo que puedas...

23 de agosto de 2014

50 Preguntas para docentes. ¿Cuál es tu preferida?


  1. ¿Por qué ejerzo de docente?
  2. ¿Me veo ejerciendo de docente durante toda mi vida laboral?
  3. ¿De qué ejercería si no lo hiciera como docente?
  4. ¿Qué siento minutos antes de entrar en un aula?
  5. ¿Cómo quiero que me recuerden mis alumnos el día de mañana?
  6. ¿Me siento libre cuando enseño?
  7. ¿Me siento feliz cuando enseño?
  8. ¿Qué porcentaje del libro de texto no utilizo durante el curso?
  9. ¿Cuántas fotocopias de material extra doy a mis alumnos teniendo un libro de texto?
  10. ¿Existe mucha distancia entre el registro que uso en clase y el de mis alumnos?
  11. ¿Tengo clara la diferencia entre disciplina y castigo?
  12. ¿Sería capaz de entender lo que voy a explicar hoy si tuviera la edad de mis alumnos?
  13. ¿Cúantos minutos han hablado mis alumnos hoy en clase?
  14. ¿Cuántos alumnos creo que serán capaces de entender lo que hoy les voy a explicar?
  15. ¿Por qué llevan mis alumnos varios minutos sin escucharme?
  16. ¿Qué aplicación tiene para la vida real lo que estoy enseñando a mis alumnos?
  17. ¿Por qué hoy la clase pasa tan lenta?
  18. ¿Qué beneficios me aporta llegar puntual a clase?
  19. ¿Cuántos cursos llevo explicando lo mismo de la misma forma?
  20. ¿Cómo enseño aquello que no me gusta enseñar de mi asignatura?
  21. ¿Qué grado de pasión  y entusiasmo soy capaz de transmitir mientras enseño?
  22. ¿Qué he aprendido hoy de mis alumnos?
  23. ¿Qué posición ocupo en el aula para captar la atención de mis alumnos?
  24. ¿Cuánto tiempo hablo de forma ininterrumpida?
  25. ¿Cuánto tiempo tardo en aprenderme el nombre de mis alumnos?
  26. ¿Cómo gestiono el error que cometen mis alumnos?
  27. ¿Cuándo ha sido la última vez que me he reído con mis alumnos en clase?
  28. ¿Soy la misma persona fuera que dentro del aula?
  29. ¿Miro constantemente el reloj durante una sesión lectiva?
  30. ¿Suelo mirar a los ojos y atender exclusivamente a mis alumnos cuando estos se dirigen a mí?
  31. ¿Me considero un docente empático?
  32. ¿Qué persigo en mis clases, la perfección o la excelencia?
  33. ¿Qué tipo de preguntas predominan en mis clases, las cerradas o las abiertas?
  34. ¿Por qué enseño aquello que mis alumnos podrían aprender por sí solos?
  35. ¿Cuánto tiempo dedico a pensar cómo será una sesión lectiva?
  36. ¿Me he aburrido hoy en clase?
  37. ¿Qué suelo valorar más de mis clases, el proceso o el resultado?
  38. ¿Enseño de la misma manera en todos los grupos?
  39. ¿Paso más tiempo explicando que enseñando?
  40. ¿Soy mejor docente gracias a las Nuevas Tecnologías?
  41. ¿Fomento la imaginación y la creatividad en el aula?
  42. ¿Cómo me imagino dentro de cinco o diez años?
  43. ¿Qué entiendo por ser productivo en mi trabajo?
  44. ¿Qué entiendo por tener autoridad?
  45. ¿Qué grado de elección tienen mis alumnos sobre aquello que enseño?
  46. ¿Qué enseño cuando no estoy enseñando?
  47. ¿Suelo dejar para el próximo curso académico aquello que podría realizar en este?
  48. ¿Cuán importante es para mí la educación inclusiva dentro del aula?
  49. ¿Cumplo las promesas que les hago a mis alumnos?
  50. ¿Amo ser docente?


22 de agosto de 2014

El docente ladrón de sueños.


Cuentan que, ante un grupo de niños, un hombre contaba la siguiente historia…

Había una vez un muchacho hijo de un humilde entrenador de caballos. El padre del muchacho era pobre y, aunque con algunos sacrificios, consiguió que su hijo pudiera ir a la escuela. Una mañana, mientras estaban en clase, el profesor pidió a los alumnos que pusieron por escrito las metas que pretendían alcanzar cuando fueran mayores.

El joven, ilusionado por el proyecto, pasó gran parte de la noche escribiendo varios folios en los que explicaba con detalle sus sueños y anhelos. Incluso, hizo varios dibujos para completar su descripción. El chico se imaginó aquella noche dueño de su propio rancho, cuidando de su propia ganadería y con un extenso terreno en cuyo centro se levantaba su casa. Visiblemente emocionado, a la mañana siguiente, el muchacho entregó su trabajo al profesor.

Sin embargo, dos días más tarde, el joven recibió la puntuación de su trabajo, un suspenso, junto con una nota que le decía que se quedara a hablar con el profesor al terminar las clases. El chico acudió a ver a su profesor y lo primero que hizo fue preguntar por qué lo había suspendido. El profesor le explicó: “Este es un sueño poco realista para un chico como tú. Tú no tienes recursos, tu familia es humilde. Para conseguir todo lo que describes en tu trabajo hace falta mucho dinero y muchos contactos. Tienes que comprar el terreno, pagar por las crías originales y después tendrás muchos más gastos de mantenimiento. Tu proyecto no es realista, no podrías hacerlo de ninguna manera.”

A continuación, el profesor agregó:” A pesar de ello, y en consideración por todo el esfuerzo realizado, si vuelves a redactar tu proyecto de forma más apropiada, con objetivos más realistas, te prometo reconsiderar tu nota.”

El chico regresó a su casa y pensó mucho lo que su profesor le había explicado. También le preguntó a su padre que debía hacer, ante lo cual, este le contestó: “Mira hijo, creo que esa es una decisión importante, por lo que te recomiendo que te tomes tiempo para tomarla. Creo que es algo que debes decidir por ti mismo. Lo que tú decidas estará bien.”

Finalmente después de reflexionar durante un par de días, el chico volvió a presentarse ante su maestro entregándole el mismo trabajo, sin hacer cambio alguno. Ante la cara de asombro de su profesor, el chico le dijo: “Profesor, puede usted mantener mi mala nota, pero yo prefiero conservar mi sueño.”

Al concluir esto, el hombre que hablaba miró a los niños y les dijo: “Y esta es mi historia. Y aquí enfrente está la casa de mis sueños. En el centro del rancho que me propuse conseguir, porque esta es la meta de mi vida. Aún conservo aquel trabajo, con sus grandes números rojos en una esquina, enmarcado sobre la chimenea.”

Luego agregó: “Pero lo mejor de la historia es que, hace dos años, aquel mismo profesor, me visitó con un grupo de treinta chicos. Vinieron a visitar mi rancho. Y al irse me confesó: -Mira, ahora puedo decírtelo. Cuando era profesor, era una especie de ladrón de sueños. Durante aquellos años, les robé un montón de sueños a los niños. Pero por suerte, tú tuviste la fortaleza de no abandonar el tuyo. Y tu ilusión, y tu persistencia me hicieron ver lo equivocado que estaba, y lo cruel que fui con aquellos niños. Ahora, ya jubilado, intento reparar el daño causado contagiando la ilusión a cuantos quieren oírme.”

Ser maestro implica una gran responsabilidad (todo gran poder…). Manejamos ilusiones y sueños ajenos, y de nosotros depende regarlos y que puedan florecer o que se marchiten. ¡Nadie dijo que fuera fácil! Aunque por otra parte… ¿alguien conoce algo tan apasionante?
(Maestra Hazblog)

21 de agosto de 2014

¿Cómo ganarse el respeto de tus alumnos?


1. Dar ejemplo. El docente no tiene la misma posición que el alumno en el aula. En muchas ocasiones tendemos a distanciarnos mucho de nuestros estudiantes y ello conlleva un cierto peligro. A mayor distanciamiento con tus alumnos, más difícil se hace ganarse su respeto, ya que te ven más como una autoridad que como un docente con ganas de transmitir valores y conocimientos. Dar ejemplo a tus alumnos es algo tan sencillo como respetar las normas del centro y echar a un lado lo que entenderíamos como privilegios. Para dar ejemplo debemos evitar:
·         La falta de puntualidad al inicio y al final de la sesión lectiva.
·         El uso del móvil en el aula sin una finalidad estrictamente educativa.
·         Ausentarse del aula con regularidad. Demuestra falta de previsión y de planificación.
·         El retraso en la corrección de pruebas, exámenes y trabajos.
·         Faltar al respeto a nuestros alumnos.
·         El trato desigual a tus alumnos.
·         Ser coherentes entre lo que se dice y lo que se hace, respetando en todo momento las reglas del centro.

2. Tono de voz. El tono de voz es un aspecto determinante para ganarse el respeto de tus alumnos. En muchas ocasiones nuestro tono de voz determina el quehacer de una sesión lectiva. Hay que evitar un tono monótono y cansino porque provoca que el alumno deje de escucharnos. En muchas ocasiones nuestro tono de voz no es el adecuado y refleja con demasiada claridad nuestro estado de ánimo. No es mejor profesor aquel que tiene un mayor tono de voz. Es importante que nuestra voz refleje decisión y pasión, que nos creamos aquello que estamos transmitiendo, que seamos verosímiles en nuestras explicaciones, que evitemos vacilaciones y anacolutos (no finalizar una oración y empezar con otra). De lo que se trata es de sacar partido a nuestra voz y para ello es recomendable tener unos hábitos saludables como:
·         Hidratarse durante toda la jornada laboral.
·         Evitar gritar.
·         Evitar hablar en el momento en que varios alumnos lo estén haciendo al mismo tiempo.
·         Tener una conducta postural adecuada.
·         No hablar mientras borramos la pizarra.
·         Aprender a respirar con el diafragma.
·         Expulsar el aire por la nariz.

3. Actitud corporal. Otro factor para ganarse el respeto de tus alumnos es la actitud corporal con la que afrontamos una clase. Es fundamental que noten nuestra presencia en el aula en todo momento. Nuestra actitud corporal debe ser decidida y enérgica porque en muchas ocasiones transmite mucho más que nuestra voz. Debemos ser capaces de utilizar todo nuestro cuerpo para captar la atención de nuestros alumnos. El lenguaje no verbal es un tipo de lenguaje que complementa nuestras enseñanzas y es una herramienta muy útil para reforzar los contenidos. Para ello es recomendable:
·         Gesticular con las manos cuando pretendamos destacar un aspecto que nos parece importante.
·         Movernos continuamente por toda la clase.
·         Ser expresivos con nuestro rostro a la hora de manifestar sentimientos, deseos, órdenes…
·         Caminar erguidos y con paso decidido y firme.
·         Mirar al alumno que nos está hablando en ese momento.
·         Estar callados y utilizar nuestro cuerpo cuando en el aula se producen conductas disruptivas. Hay veces que un gesto es mucho más eficaz que dar una orden de forma oral.

4. Preparación y coherencia. Otro factor muy a tener en cuenta de cara a ganarse el respeto de tus alumnos es preparar a conciencia las sesiones lectivas de cada uno de tus grupos, y que estas sesiones sean coherentes con los contenidos previstos en la programación. Los alumnos valoran enormemente a los profesores que saben en todo momento qué hacer en sus clases. Es muy importante que no vacilemos durante la clase sobre lo que se va a trabajar. Es el docente el que decide en todo momento qué hacer en el aula. De no ser así el respeto de vuestros alumnos se verá afectado porque perderéis capacidad de decisión y de control del aula. Vosotros sois los que os encargáis de los contenidos de la programación y de llevarlos a la práctica. Otro factor relacionado con este punto es la importancia de ser coherentes durante vuestras sesiones lectivas y con la programación. Debéis evitar preguntar a vuestros alumnos en qué punto del tema os habías quedado o corregir ejercicios que ya se habían corregido el día anterior. Los alumnos notan en seguida que no tenemos nuestras sesiones lectivas preparadas y eso hace que aumente la disrupción en el aula, provoque la queja de los alumnos y sea más difícil que os respeten.

5. Empatía. La empatía es para mí el aspecto determinante en el proceso educativo. Ya en otro artículo me referí a la importancia de la empatía como un factor clave en la relación entre alumno y docente. El artículo en cuestión se titula 5 consejos para aumentar la empatía con tus alumnos. En esta entrada hago referencia a la importancia de sabernos poner en la piel de nuestros alumnos mediante la escucha activa. Escuchar con atención a nuestros alumnos y asentir la cabeza ayuda ganarnos su respeto. Los estudiantes valoran enormemente que conectemos con ellos, que nos hagamos partícipes tanto de sus logros como de sus fracasos, tanto de sus alegrías como de sus preocupaciones. Ser docente sin ser empático es algo que no concibo en la Educación. Aquellos docentes que carecen de empatía son, por lo general, aquellos que tienen más problemas de relación con un grupo.

El respeto de un profesor viene determinado por sus actuaciones en el aula. No tiene nada que ver con el hecho de ser hombre o mujer, de ser un profesor recién llegado o un veterano. Ganarse el respeto de los alumnos viene determinado por nuestro trabajo, por nuestra profesionalidad, por nuestra dedicación y preparación y por la pasión con que llevemos a cabo nuestras sesiones lectivas.


Así y sólo así conseguiremos una de las máximas satisfacciones para un docente, el respeto y la admiración de nuestros alumnos. Porque… TODO SE PUEDE APRENDER. TODO SE DEBE ENSEÑAR.

20 de agosto de 2014

Lo que siembras, cosechas.

Nunca un naranjo dará rosas ni aguacates o plátanos. Simplemente, se recoge lo que se siembra.
Si con respeto, bondad, sonrisas, amor, andas por el mundo, eso retornará a tí sin duda. Entonces hay que el preguntarse….

¿Qué he sembrado a lo largo de mi vida? ¿Es alegría, esfuerzo y ejemplo? Mis hijos…. ¿qué semillas crecerán en ellos? ¿Me oyen decir mentiras y groserías? ¿Me escuchan hablar mal de otros, quejarme, criticar y maldecir? ¿Tengo tiempo para dialogar con ellos, guiarlos con los valores humanos? O ¿estoy muuuuy ocupado trabajando para darles TODO, dando a entender que las cosas pueden sustituir el cariño y la atención que ellos necesitan?

Es tiempo de sembrar en todos, pero especialmente en tus hijos…. lo que siembres hoy, eso recogerás mañana. No dejes pasar ni un día sin que te vean dialogar, ser generoso, servicial, trabajador y buen ejemplo.

En la escuela y en el salón, el trato que tienen tus hijos con sus compañeros se observa si el niño sabe sobre la colaboración, higiene, orden y respeto.

Siembra bondad, comprensión y cosecharás ternura y perdón. El que siembra entusiasmo y alegría con pequeños detalles, encontrará la felicidad. Pero, no acostumbres a darle premios o regalos por hacer lo debido, pues la recompensa no es inmediata. ¿Cuándo viste crecer un árbol en un día? Basta con unas palabras de aprobación, una sonrisa y algún gesto de cariño sino, después tendrás un pequeño tirano que sólo con sobornos o chantajes hará lo correcto. Y le darás problemas al maestro que no sólo atiende al tuyo, sino a 3 decenas más de alumnos.

Hoy es tiempo de sembrar. No dejemos de hacerlo ni un sólo momento. ¡Qué bello es sembrar con el buen ejemplo! Es mejor que cualquier sermón dictado por cualquier gran orador. Pero, ¡qué difícil es la congruencia entre lo que decimos y lo que vivimos!

Nunca justifiques la mala conducta de tu hijo, echando la culpa a otros. Se debe detener, señalar la falta, corregir y reparar el daño, porque dentro de 10 años lo estarás lamentando. Aún estás a tiempo de sembrar.

Sembrar es lo importante y cierto es que, cosechamos lo que sembramos.

¡¡¡¡SIEMBRA PUES, BUENOS HÁBITOS!!!!


31 de mayo de 2014

¿El porqué hoy los niños pueden más que los padres?


POR QUE TUS HIJOS HACEN LO QUE HACEN?
Te contestaré con 6 razones:

1.- PORQUE TU LOS DEJAS.
Hacen lo que hacen porque tú se los permites, los hijos se convierten en lo que son, porque sus padres lo permiten, así de sencillo. Si tu hijo está haciendo un desastre de su vida, esta respuesta no te va a gustar, tu vendrás a mí y me darás un millón de excusas, le vas a echar la culpa a la música que escucha, a las películas que ve, a los libros que lee (si es que lee), a la violencia que transmite la TV, al sistema educativo, o a la presión que ejerce la sociedad (o sus amigos), créeme, lo he escuchado miles de veces así es que has a un lado la indignación y piensa en esta verdad: Tus hijos son producto de tu paternidad (de tu manera de educarlo).

2.- NO HAY CONSECUENCIAS DEL MAL COMPORTAMIENTO.
Los padres dejan hacer a sus hijos lo que quieran, con muy poca información de lo que es aceptable y lo que no lo es. Si ellos hacen algo mal, no hay consecuencias por el inaceptable comportamiento. Algunas veces decimos: "si haces esto te va a pasar aquello", y si no haces aquello te va a pasar esto", después ellos no hacen lo que tienen que hacer y no pasa nada, no cumplimos la promesa de las consecuencias advertidas. Sabes en que se convierte un padre que no cumple con las consecuencias advertidas?, en un MENTIROSO; y eso justamente aprenden nuestros hijos, a mentir.

3.- TU LES DICES A TUS HIJOS QUE SON ESPECIALES.
Quizás no vas a estar de acuerdo conmigo en esto, créeme que a mí también me resultó difícil entenderlo y aceptarlo, pero es una realidad. Si tú eres de los que actualmente cree que su pequeño ángel es especial, lamento decirte que no lo es; si tú les dices a tus hijos que son especiales muy constantemente, los perjudicas más que ayudarlos, Tu hijo es especial para ti y solo para ti, no lo es para nadie más. Tu hijo nació con todo tu amor y verlo crecer es toda una maravilla, sin embargo cuando crece y cruza tu puerta para ir a la escuela, él, solo es un niño más en la lista de la escuela, y no hay nada de especial acerca de él. En el mundo real, tu hija no es una princesa, ni tu hijo un príncipe, solo es un niño más. Los hijos deben entender y aprender a crecer sabiendo que al instante que dejen tus amorosos brazos y entren al mundo real, nadie los amará por la única razón de que ellos existen, como lo haces tú.

4.- TU HACES QUE TUS HIJOS SEAN LA COSA MAS IMPORTANTE EN TU VIDA.
Ellos no lo son. Yo sé que tú piensas que lo son pero no es así; cuando tú dejas a tus hijos pensar que son la persona más importante en tu vida, ellos aprenden a manipularte y tu terminarás haciendo lo que ellos digan. Tus hijos son importantes, no me mal entiendas, tus hijos deberían ser amados incondicionalmente; pero los padres que ponen por encima de todo, la felicidad de sus hijos y sacrifican su propia vida y algunas veces su matrimonio también, entonces cuando acabe la labor como padre, tus hijos crecerán y te dejarán, e irán en busca de su propia felicidad y tú te quedarás únicamente con tu esposo (a). Si todo tu tiempo y energía lo gastas únicamente en tus hijos, cuando ellos se vayan tu no tendrás la certeza de que tu compañero(a) estará contigo; esa es una de las razones porque hay divorcios luego de que los hijos se van, pues la única cosa en común que tenían eran los hijos, y nunca trataron de alimentar el amor marital como lazo de unión que no fueran los hijos. Esto mismo pasa con las madres y padres solteros, ellos gastan tiempo y energía en sus hijos, sacrifican su propia vida, pensando que lo mejor es servir a sus hijos y poner su vida "en espera" mientras los ayudan a madurar, pero después los hijos se van y ellos se quedan solos sin compañero(a) con quien envejecer juntos, por lo general terminan tratando y viendo a su hijo de 50 como si fuera de 4 años.

5.- FALLAMOS AL ENSEÑARLES LA DIFERENCIA ENTRE DERECHOS Y PRIVILEGIOS.
Los hijos tienen entre otros los siguientes derechos: a la vida, a jugar, a la libertad de opinar, a una familia, a la protección contra el trato negligente, a la alimentación, etc. Los privilegios son concesiones ganadas por una acción determinada; a nuestros hijos les compramos cosas, lo más actual en vídeo juegos, por ejemplo, o ropa o zapatos de marca, o una mascota, e incluso los llevamos al cine o a vacacionar, les compramos celulares, etc, etc. y todo gratis, a cambio de nada, hoy te digo que aunque te sobre el dinero para complacer a tu hijo, tienes que enseñarle a ganárselo; él tiene que saber que las cosas que le gustan cuestan y hay que pagar un precio por ellas, incluso estas cosas te ayudarán en la negociación de actitudes y comportamientos.

6.- TRABAJAS EN EL AUTOESTIMA DE TU HIJO.
La palabra autoestima es una palabra compuesta de auto: uno mismo, y estima: amor, o sea, amarse a uno mismo. Tu no le puedes proporcionar una valoración positiva de él mismo, confundimos el animarlos y apoyarlos con aumentar su autoestima y cambiamos la regla de "si tiene alta autoestima tendrá éxito en todo", pero en realidad es al revés "si tiene éxito en todo, aumentará su autoestima". Así que si quieres que tengan autoestima alta, enséñale a alcanzar sus éxitos.

Espero que estos consejitos te ayuden a entender el por qué a veces le pedimos peras al olmo, cuando en realidad cosechamos lo que sembramos.

21 de junio de 2013

Un hombre excepcional


¿Mi padre? 
¿No lo conocen? 
se los presento: ¡¡¡Es un hombre excepcional!!!

Nunca fue un hombre cariñoso como muchos desean que fuera su papá,
pero en su mirada veía todo el amor del mundo,
aunque nunca me lo dijera a través de sus palabras.
Gracias a su trabajo nunca faltó nada en casa,
siempre tuve algo que llevar a mi boca,
un techo donde vivir,
una prenda que aun agujerada cubría mi desnudes,
nunca me falto el medicamento que sanara mi enfermedad
ni el estudio que hoy me diera tantas satisfacciones, profesionalmente hablando,
aunque todo esto costara en ocasiones no verlo en todo el día.

Me educó de una manera recia y estricta,
pero hizo de mí un hombre respetuoso de los demás, de las situaciones y de todas las cosas que hay a mi alrededor para mi beneficio y de todos los demás.
Me exigió mucho al hacer las cosas,
pero con eso hizo de mi un hombre responsable.
Me enseñó que estas dos manos que tengo no son de adorno,
que son para trabajar.

Inculcó en mí el respeto a lo que los demás hacen, piensan o dicen...
aunque en ocasiones eso no me agrade.
Hizo de mi un hombre que sabe y entiende
que todos pisamos el mismo suelo y que nadie está por encima de los demás.
Trabajador incansable, respetuoso y correcto en sus acciones,
¿como no lo he de querer y de respetar?

Se que no es el padre que muchos quisieran:
cariñoso, detallista, que te hable cosas bonitas, que te haga caricias,
que te de regalos cuando logras algo, que te aliente a seguir adelante,
que te de palmadas o te felicite por un logro obtenido...

¿Pero saben que?
Ese señor de cabeza cana y silueta encorvada junto con mi madre me dio la vida,
Ese señor que tiene grabada cada batalla vivida en sus manos,
en sus callos, en sus heridas,
Ese hombre que cuidó siempre de mi cuando niño...y lo sigue haciendo.
Ese señor que en cada arruga tiene marcada una experiencia de vida
y daría su vida por sus hijos.
Ese hombre que cada mancha en su piel,
le representa un mal momento vivido en beneficio de su hijos.
Ese hombre que con su ejemplo muestra lo que ha llegado a ser,
lo que hoy en día es y lo que ha logrado con su familia,
Ese hombre que en cada palabra que dios le permite emitir de sus labios,
nos hace ver la gran sabiduría y experiencia que tiene,
Ese hombre que a pesar de haber sufrido tanto durante toda su vida
siempre ha visto por el bienestar de sus padres, de sus hermanos y de su familia,
sin importarle dolores, cansancios o enfermedades,
por todo eso ese hombre ha logrado que yo lo respete y adore,
tanto que le digo:

Papá, gracias por todo lo que me has dado y lo que has logrado hacer de mi.
Gracias por mostrarme el camino a seguir,
espero nunca haberte defraudado,
así como espero nunca llegar a defraudarte ya que has dejado en mi muy buenos cimientos
por lo que seguramente he de seguir tus pasos...

DOY GRACIAS A DIOS POR HABERME DADO UN PADRE COMO TU Y POR HABERTE PUESTO EN MI CAMINO.

PAPA, TE QUIERO MUCHO,


2 de junio de 2013

Con todo cariño y respeto para todas las madrecitas.

Encuesta realizada a niños de segundo y tercer grado de primaria..

Estas fueron algunas de las respuestas más graciosas.

¿Quién es el jefe en tu casa?
1. Mi mamá no quiere ser jefe pero tiene que serlo porque mi papá es chistoso.
2. Mi mamá. Lo sabes por la inspección de mi cuarto. Ella ve hasta lo que hay debajo de mi cama.
3. Creo que mi mamá, pero solo porque ella tiene más cosas que hacer que mi papá.

¿Por qué hizo Dios a las Madres?
1. Porque son las únicas que saben dónde están las cosas en la casa.
2. Principalmente para limpiar la casa.
3. Para ayudarnos cuando estábamos naciendo.
4. Para que nos quisieran.

¿Cómo hizo Dios a las Madres?
1. Usó tierra, como lo hizo para todos los demás..
2. Con magia además de súper poderes y mezclar todo muy bien.
3.. Dios hizo a mi mamá así como me hizo a mí, solo que usó partes más grandes.
4. Yo creo que tardó mucho en hacerlas, pues mi papá dice que a veces las mujeres son muy complicadas.

¿Qué ingredientes usó?
1. Dios hizo a las madres de nubes y pelo de ángel y todo lo bueno en este mundo y una pizca de malo.
2. Tuvo que empezar con huesos de hombres y después creo que usó cuerda, principalmente.
3. Yo creo que con muchas flores ...

¿Por qué Dios te dio a tu mamá en vez de otra mamá?
1. Porque somos parientes.
2. Porque Dios sabía que ella me quería más a mí que otras mamás que me quisieran.
3. Porque nos parecemos mucho.

¿Qué clase de niña era tu mamá?
1. Mi mamá siempre ha sido mi mamá y nada de esas cosas.
2. No se porque no estaba yo allí, pero creo que ha de haber sido muy mandona.
3. Dicen que antes era muy linda.

¿Qué necesitaba saber tu mamá de tu papá antes de casarse con él?
1. Su apellido.
2. Si quería casarse con ella.
3. Pues... si tiene trabajo y si le gusta ir de compras.

¿Por qué se casó tu mamá con tu papá?
1... Porque mi papá hace el mejor spaghetti en el mundo y mi mamá come mucho.
2. Porque ya se estaba haciendo vieja.
3. Mi abuela dice que porque no se puso su gorra para pensar.
4. Para poder ser la mamá de la casa.

¿Cuál es la diferencia entre las mamás y los papás?
1. Las mamás trabajan en el trabajo y en la casa y los papás solo van al trabajo.
2. Las mamás saben hablar con las maestras sin asustarlas.
3. Los papás son más altos y fuertes, pero las mamás tienen el verdadero poder porque a ellas les tienes que pedir permiso cuando quieres quedarte a dormir en casa de un amigo.
4. Las mamás tienen magia porque ellas te hacen sentir bien sin medicina.

¿Qué hace tu mamá en su tiempo libre?
1. Las mamás no tienen tiempo libre.
2. Si lo oyes de ella, paga cuentas TODO el día...
3. Creo que... trabajar.

¿Qué haría a tu mamá perfecta?
1. Por adentro ya es perfecta, pero afuera creo que un poco de cirugía plástica.
2. Que no me regañara tanto y que me dejara ver más tele.
3. Si supiera jugar fútbol...

¿Si pudieras cambiar algo de tu mamá, que sería?
1. Tiene esa cosa rara de pedirme que siempre limpie mi cuarto. Eso le quitaría.
2. Haría a mi mamá más inteligente, así sabría que mi hermano me pegó primero y no yo.
3. Me gustaría que desaparecieran esos ojos invisibles que tiene atrás de su cabeza..

13 de mayo de 2013

¿Qué es lo que hacen los buenos profesores?




1. No se trata de nosotros, sino de ellos
  Los verdaderos profesores deben considerarse a sí mismos como guías que llevan a los estudiantes en una excursión en donde el punto focal no es el profesor, sino los estudiantes.
  No es bueno llegar a la clase pensando “¿Qué voy a hacer hoy?” sino “¿Qué van a hacer mis estudiantes hoy?”

2. Estudiemos a nuestros estudiantes
  No basta con conocer nuestros materiales. Debemos conocer a las personas a las que vamos a enseñar, sus talentos, su experiencia previa y sus necesidades. De otra manera, ¿cómo podemos estar seguros de lo que ellos ya conocen y de lo que necesitan saber?
  Una analogía muy simple es imaginarse que alguien nos pregunta “¿Cómo llego a…?”  Lo primero que debemos preguntar es “¿En dónde está usted?” Debemos saber el punto de partida de un alumno para ayudarlo a llegar a su destino. Puede sonar obvio, pero como profesores, a veces empezamos el viaje y nos olvidamos de preguntar de dónde vienen nuestros estudiantes.

3. Creemos un ambiente seguro para tomar riesgos.
  Recuerdo cuando estaba enseñando a una de mis hijas a cruzar la calle cuando tenía cinco años. Siempre le decía: “Tú me dices cuándo podemos cruzar”. Le daba la mano y esperaba a que ella tomara la decisión y me llevara. Si su decisión era equivocada, le preguntaba: “¿Estás segura? Mira otra vez”.
  Aprender es un acto de vulnerabilidad. Los estudiantes tienen que reconocer que ellos no saben, tomar riesgos y repensar lo que creían que sabían. Eso puede ser incómodo e incluso aterrador para algunos y nuestro trabajo como profesores debe ser el de crear un entorno favorable para que puedan lanzarse al vacío con la certeza de que la red que pusimos estará allí esperándolos.
  Las maestras de preescolar muchas veces colocan cojines en el suelo y se sientan a la misma “altura” de sus estudiantes, o llenan las paredes del salón con sus trabajos para hacer que el espacio sea de ellos. El resultado es un ambiente de aprendizaje seguro para ellos emocional, intelectual y psicológicamente.
  Los estudiantes tienen que saber que pueden confiar en su profesor.  Por eso es importante que sepan que en nuestra aula de clase no existe el sarcasmo y que nosotros no los vamos a hacer quedar mal ante los demás.

4. Los grandes maestros emanan pasión
  La diferencia entre un buen profesor y un gran profesor no es su experiencia o sus conocimientos. Tiene que ver con su pasión. Pasión por el tema, pasión por enseñar, pasión por lo que hace. El deseo es contagioso, si el profesor lo tiene, lo más seguro es que los estudiantes también lo obtendrán.
  Lo más importante es tener pasión por lo que se hace y esta debe ser genuina. Es algo que no se puede simular. Los estudiantes descubren inmediatamente cuando ponemos un interés sincero y cuando no.

5. Volvámoslo claro, así no podamos volverlo simple
  Uno de los principales atributos de un gran maestro es su habilidad para desmenuzar ideas complejas y hacerlas entendibles.  La esencia de enseñar y de aprender está en la comunicación.  Como profesores debemos estar permanentemente mejorando nuestras habilidades de comunicación tanto escrita como oral.
  Nuestra labor consiste en ser constantes traductores de conceptos difíciles a un idioma simple. Somos clarificadores, iluminadores, desempacadores. Buscamos ejemplos, creamos metáforas, hacemos diagramas: todo lo que sea necesario para que nuestros estudiantes reciban en forma clara el mensaje. Pero no debemos sobrepasarnos y querer trivializar todo. Muchas veces el estudiante necesita bocadillos de conocimiento que le exijan un esfuerzo adicional.

6. Somos líderes y tutores
  Los buenos maestros son guías que acompañan y orientan , son firmes, pero no son rígidos ni autoritarios

7. No temamos ser vulnerables
  Para algunos, ser un profesor significa presentarse como la persona que tiene todas las respuestas. Cualquier signo de vulnerabilidad o de ignorancia puede significar debilidad. Ese tipo de persona es un pésimo profesor
  A veces la mejor respuesta que un profesor puede dar es, “No lo sé”. En vez de perder credibilidad, se gana la confianza de los estudiantes y esa confianza es la base de una relación productiva. Todos sabemos que la perfección es una máscara. Por eso desconfiamos de las personas que se ocultan detrás de la máscara del sabelotodo. No son honestos con nosotros. Las personas con las que desarrollamos las más profundas conexiones son aquellas que reconocen sus limitaciones frente a nosotros.
  Reconocer lo que usted no sabe muestra que todavía está aprendiendo, que el profesor es, en realidad, todavía un estudiante.

8. Enseñemos con el corazón
  La mejor enseñanza no sale de fórmulas; es personal. Diferentes personas enseñan literatura de múltiples maneras porque lo hacen de acuerdo a cómo ellos son y cómo ven el mundo. Enseñamos lo que somos. El acto de enseñar requiere el coraje de explorar nuestro propio sentido de identidad.
  Si no sabemos quiénes somos, no podemos conocer completamente a nuestros estudiantes y no podremos conectarnos con ellos. La gente recurre a técnicas para lograrlo hasta que descubren su propia forma de ser profesor. El músico de Jazz Charlie Parker lo expresaba muy fácil: “Si no lo vives, no va a salir de tu trompeta”.

9. Repitamos los puntos importantes
  Si usted quiere que sus estudiantes recuerden algo importante, es necesario que se los diga más de una vez. La primera vez que algo se dice, se escucha. La segunda vez, se reconoce. Y la tercera vez, se aprende.
  El reto está entonces en ser consistente sin volverse predecible o aburrido. Los mejores maestros mantienen su mensaje fresco utilizando nuevas formas de expresar los mismos puntos. Hay que ser ingenioso y disfrazar un poco los temas de manera que la gente piense, “esto no lo había escuchado antes”.

10. Los buenos maestros hacen buenas preguntas
  Un profesor efectivo entiende que aprender es explorar lo desconocido y que tal exploración empieza con formularse las preguntas adecuadas. No se trata de preguntas disfrazadas de conferencias. No se trata de preguntas de falso o verdadero que no encienden discusiones acaloradas. Se trata de preguntas que abren las puertas a más profundos cuestionamientos. “¿Cómo funciona esto?”, “¿Qué significa esto?” y la pregunta favorita: “¿Por qué?”
  Si queremos llegar a lo más profundo de un tema, preguntemos ¿por qué?, cinco veces, como acostumbran los orientales.

11. No se trata simplemente de transferir información
  Se trata de enseñar a la gente a pensar. Lo último que desearíamos hacer es pararnos a decirles lo que tienen que hacer, o darles las respuestas que queremos oír. Los mejores profesores están menos interesados en las respuestas que en las reflexiones que llevan a ellas.
  Lo que los maestros deben ofrecer es un punto de vista enseñable. Lo importante es cómo ellos miran al mundo, cómo interpretan la información y cómo resuelven los problemas. Los mejores ayudan a la gente a aprender cómo pensar por su propia cuenta en vez de indicarles lo que tienen que pensar.
  Queremos trabajar un grupo de alumnos que sepan lo que queremos que sepan, pero al mismo tiempo que se sientan libres de hacer por sí mismos los juicios y decisiones que la vida les exige. También tenemos que saber cuándo ser libres, todos, riendas para que la gente no se vuelva dependiente de nosotros.

12. Dejemos de hablar... y empecemos a escuchar
  Cuando se trata de enseñar, lo que hacemos es casi tan importante como lo que decimos. Después de todo, nuestros estudiantes están todo el tiempo mirándonos. La mejor forma de mostrar que nos interesamos y nos preocupamos por ellos es escuchándolos. El aprendizaje efectivo es una calle de doble vía: es un diálogo, no un monólogo.
  Después de lanzar una pregunta, los malos profesores llenan el silencio con su propia voz en vez de esperar una respuesta. En vez de eso, esperemos diez segundos. Si queremos ser buenos profesores, tenemos que aprender a no sentirnos incómodos con el silencio. Es en esos momentos de quietud, casi eternos, en los que tienen lugar las mejores reflexiones. No los interrumpamos.

13. Dejemos que se enseñen mutuamente
  Los estudiantes no solamente aprenden de su profesor. También aprenden de sí mismos y de sus compañeros. Así es como funciona el triángulo del aprendizaje. Es posible que un estudiante tenga una idea que ninguno había pensado. Tal vez es algo sobre lo que pueden ampliar la discusión. Es muy excitante ver a los estudiantes interactuar.

14.  Evitemos usar la misma técnica para todos
  Los buenos maestros creen que todos los estudiantes pueden aprender, pero entienden que cada uno lo hace en forma diferente. Algunos son visuales, otros captan rápidamente lo abstracto, algunos prefieren leer. Así que tenemos que adoptar una técnica multidimensional durante las clases.

15.  Nunca paremos de enseñar
  La enseñanza efectiva se deriva de la calidad de la relación entre el maestro y el estudiante. No termina cuando suena la campana o cuando se acaba el día de clase.  

…con todo mi cariño y aprecio a todos mis compañeros profesores.

“Un maestro no es el que muestra el camino a seguir a sus alumnos, sino el que lo recorre día a día con ellos”
Profr. Raúl Hurtado Pérez

3 de mayo de 2013

Mal de amores




Si sientes que se te ha “partido el corazón”, no estás solo. Casi todo el mundo experimenta el tipo de aflicción que denominamos “mal de amores” en algún momento de su vida -y algunas personas parecen pasar por este tipo de experiencias muchas veces en la vida. ¡A veces parece como si todas esas canciones sobre corazones rotos se hubieran escrito precisamente para ti y la situación que estás viviendo!

Hay muchas cosas que te pueden provocar “mal de amores” o que pueden partirte el corazón. Algunas personas experimentan una profunda tristeza cuando una relación romántica llega a su fin antes de que ellas estén preparadas. Otras se enamoran de alguien que no siente lo mismo por ellas. O una persona puede sentir que se le “parte el corazón” cuando un buen amigo desaparece de su vida.

Aunque las causas pueden ser diferentes, la sensación de pérdida es la misma -independientemente de que se trate de la pérdida de algo real o de algo con lo que sólo se había soñado. La gente describe este tipo de experiencias como un sentimiento de profunda amargura, vacío, y tristeza.

A Cristina, de 17 años, se le partió el corazón cuando ella y su novio decidieron poner fin a su relación antes de iniciar sus estudios universitarios en dos universidades que estaban alejadas geográficamente. Ambos consideraron que una relación a distancia probablemente no funcionaría con ellos y sabían en lo más hondo de sus corazones que, si estaban hechos el uno para el otro, encontrarían la forma de volver a estar juntos cuando completaran sus estudios.

Pero seguía siendo muy duro y sumamente triste tener que poner fin a una relación de dos años y medio.Aunque los poetas llevan miles de años escribiendo sobre el mal de amores, cuando te ocurre a ti, lo sientes como si ninguna otra persona en el mundo se hubiera sentido jamás del mismo modo. Si te estás recuperando de una experiencia de este tipo, hay cosas que puedes hacer para aliviar el sufrimiento.

Aquí tienes algunos consejos que te pueden ayudar: Comparte tus sentimientos. Algunas personas encuentran que el hecho de compartir sus sentimientos con alguien de confianza -alguien que se haga eco de lo que están pasando- les ayuda a sentirse mejor. Esto puede implicar expresar todo lo que sientes, e incluso llorar en el hombro de un buen amigo o familiar y dejar que éste te consuele.

A otros les ayuda más salir de casa y hacer aquellas cosas que normalmente disfrutan haciendo, como ir al cine o a un concierto, para desconectar del sufrimiento. Es posible que la gente, con sus mejores intenciones, no entienda la profundidad de tus sentimientos e intente animarte con afirmaciones como “lo superarás” o “ya conocerás a otra persona”.

Probablemente esas personas están intentando ayudarte de la única forma que saben. Pero, si tienes la sensación de que determinada persona es incapaz de entender por lo que estás pasando o intenta minimizar tus sentimientos, habla con alguien que te entienda mejor. Cuídate. Tener partido el corazón puede ser muy estresante, de modo que no permitas que interfiera con tu ritmo de sueño: tu cuerpo necesita descansar para reponerse. Duerme mucho, come alimentos saludables y haz ejercicio regularmente para reducir el estrés y los sentimientos depresivos, e intente elevar tu autoestima.

Recuerda todas las cosas buenas que tienes. A veces las personas que tienen partido el corazón se echan las culpas por lo ocurrido. Pueden ser muy duras consigo mismas, exagerando sus faltas como si hubieran hecho algo para merecer el sufrimiento que están experimentando. Si te das cuenta de que te está ocurriendo esto, ¡corta de raíz!

Recuérdate las cualidades que tienes y, si no se te ocurre ninguna porque el dolor te ofusca la mente, pide a tus amigos que te ayuden a recordar todas las buenas cualidades que tienes.
Manténte ocupado.

Puede costarte bastante cuando estés sumido en la tristeza y dominado por el sentimiento de pérdida, pero ayuda mucho. Es un buen momento para redecorar tu habitación o probar una nueva afición (hobby). Esto no significa que no debas pensar en lo ocurrido -reflexionar sobre lo que nos ha sucedido forma parte del proceso de curación – sino que también debes centrar tu atención en otras cosas.

Date tiempo. Para superar la tristeza hace falta tiempo. Casi todo el mundo cree que nunca se repondrá completamente, pero el espíritu humano es sorprendente -y los males de amores casi siempre se curan al cabo de un tiempo. Pero, ¿cuánto tardarás en superarlo? Eso dependerá de qué fue lo que te partió el corazón, cómo afrontaste la pérdida y con qué rapidez tiendes a recuperarte de las experiencias. Recomponer un corazón roto puede costar sólo unos días o muchas semanas – y a veces incluso meses.

Algunas personas sienten que nunca volverán a ser felices y se refugian en el alcohol o las drogas. Otros se enfadan muchísimo e intentan hacerse daño o hacer daño a otras personas. Las personas que empiezan a beber, a consumir drogas, o a autolesionarse para evadirse de la realidad de la pérdida pueden creer que están mitigando el dolor, pero se tratará de un alivio meramente temporal. Esas personas no están afrontando realmente su dolor, sino tan sólo enmascarándolo, lo que hará que sus sentimientos crezcan en su interior y, a la larga, prolongará su sufrimiento.

A veces la tristeza es tan profunda -o dura tanto tiempo- que la persona necesita ayuda profesional para reponerse. Para aquellas personas que al cabo de unas semanas no se empiezan a encontrar mejor o siguen estando deprimidas, puede ser de gran ayuda hablar con un profesional de la salud mental o psicoterapeuta. O sea que ten paciencia contigo mismo y deja que empiece el proceso de curación.

30 de abril de 2013

Renuncio a ser adulto.



Con la presente, presento mi renuncia a ser adulto.

He decidido aceptar la responsabilidad de tener seis años nuevamente.
·         Quiero navegar barquitos de papel en un estanque y hacer anillos tirando piedras al agua.
·         Quiero pensar que los dulces son mejor que el dinero, pues se pueden comer.
·         Quiero tener un receso y pintar con acuarelas.
·         Quiero salir cómodamente de mi casa sin preocuparme cómo luce mi cabello.
·         Quiero regresar a mi casa, a una comida casera y que alguien corte mi carne.
·         Quiero recostarme a la sombra de un viejo roble, y vender limonada con mis amigos en un día caluroso de verano.
·         Quiero abrazar a mis padres todos los días y enjugar mis lágrimas en sus hombros.
·         Quiero regresar a los tiempos donde la vida era simple...

Cuando todo lo que sabía eran colores, tablas de sumar y cuentos de hadas; y eso no me molestaba, porque no sabía que no sabía y no me preocupaba por no saber.

Cuando todo lo que sabía era ser feliz porque no sabía las cosas que preocupan y molestan.

Quiero pensar que el mundo es justo. Que todo el mundo es honesto y bueno.

Quiero pensar que todo es posible.

En algún lugar de mi juventud maduré y aprendí demasiado.
·         Aprendí de armas nucleares, guerras, prejuicio, hambre y de niños abusados.
·         Aprendí sobre las mentiras, matrimonios infelices, del sufrimiento, la enfermedad, el dolor y la muerte.
·         Aprendí de un mundo donde saben cómo matar y lo hacen.

¿Qué pasó con el tiempo en que pensaba que todo el mundo viviría para siempre, porque no entendía el concepto de la muerte, excepto cuando perdí a mi mascota?

Cuando pensaba que lo peor que pasaba era que alguien me quitara mi pelota de jugar o me escogiera de último para ser su compañero de equipo.

Cuando no necesitaba lentes para leer.

Quiero alejarme de las complejidades de la vida y excitarme nuevamente con las pequeñas cosas una vez más.

Recuerdo cuando era inocente y pensaba que todo el mundo era feliz porque yo lo era.

·         Caminaría de nuevo en la playa pensando solo en la arena entre los dedos de mis pies y la caracola más bonita que pudiera encontrar sin preocuparme por la erosión y la contaminación.
·         Pasaría mis tardes subiendo árboles y montando mi bicicleta hasta llegar al parque, sin la preocupación de que me secuestren.
·         No me preocupaba el tiempo, las deudas, o de dónde iba a sacar el dinero para arreglar el carro.
·         Sólo pensaría en qué iba a ser cuando grande, sin la preocupación de lograrlo o no.

Quiero vivir simple, nuevamente.

·         No quiero que mis días sean de computadoras que se inhiben, de la montaña de papeles en mi escritorio, de noticias deprimentes, ni de cómo sobrevivir unos días más al mes cuando ya no queda dinero en la chequera.
·         No quiero que mis días sean de facturas de médicos o medicinas.
·         No quiero que mis días sean de chismes, enfermedades y la pérdida de seres queridos.

Quiero creer en el poder de la sonrisa, del abrazo, del apretón de manos, de la palabra dulce, de la verdad, de la justicia, de la paz, los sueños, de la imaginación.

Quiero creer en la raza humana y quiero volver a dibujar muñecos en la arena...

¡Oh, siii! Quiero volver a mis seis años nuevamente... y ya está decidido.

Autor Desconocido