22 de julio de 2010

Ama sin condición


Una historia que fue contada por un soldado que pudo regresar a casa después de haber peleado en la guerra de Vietnam. Le hablo a sus padres desde San Francisco.

- "Mama, Papa. Voy de regreso a casa, pero les tengo que pedir un favor: Traigo a un amigo que me gustaría que se quedara con nosotros."

-"Claro," le contestaron, "Nos encantaría conocerlo."

-"Hay algo que deben de saber", el hijo sigo diciendo, "el fue herido en la guerra. Piso en una mina de tierra y perdió un brazo y una pierna. El no tiene a donde ir, y quiero que el se venga a vivir con nosotros a casa."

- "Siento mucho el escuchar eso hijo. A lo mejor podemos encontrar un lugar en donde el se pueda quedar."

-"No, Mama y Papa, yo quiero que el viva con nosotros."

- "Hijo," le dijo el padre, "tu no sabes lo que estas pidiendo.

Alguien que este tan limitado físicamente puede ser un gran peso para nosotros. Nosotros tenemos nuestras propias vidas que vivir, y no podemos dejar que algo como esto interfiera con nuestras vidas. Yo pienso que tu deberías de regresar a casa y olvidarte de esta persona. El encontrara una manera en la que pueda vivir el solo."

En ese momento el hijo colgó la bocina del teléfono. Los padres ya NO volvieron a escuchar de el. Unos cuantos días después, los padres recibieron una llamada telefónica de la policía de San Francisco. Su hijo había muerto después de que se había caído de un edificio, fue lo que les dijeron. La policía creía que era un suicidio.

Los padres destrozados de la noticia volaron a San Francisco y fueron llevados a la morgue de la ciudad a que identificaran a su hijo. Ellos lo reconocieron, para su horror ellos descubrieron algo que no sabían, su hijo tan solo tenia un brazo y una pierna.

Los padres de esta historia son como muchos de nosotros. Encontramos muy fácil el amar esas personas que son hermosas por afuera o que son entretenedoras, pero no nos gusta la gente que nos hace sentir alguna inconveniencia o que nos hace sentir incómodos. Preferimos estar alejados de personas que no son muy saludables, hermosas o inteligentes como lo somos nosotros.

Afortunadamente, hay una persona que no nos trata de esa manera.

Alguien que nos ama con un gran amor, que siempre nos recibirá en su familia, no importa que tan destrozados estemos, física o mentalmente.

Cuando sea viejo


El día que este viejo y ya no sea el mismo, ten paciencia y compréndeme.

Cuando derrame comida sobre mi camisa y olvide como atarme mis zapatos, recuerda las horas que pase enseñándote a hacer las mismas cosas.

Si cuando conversas conmigo, repito y repito las mismas palabras que sabes de sobra como termina, no me interrumpas y escúchame. Cuando eras pequeño(a) para que te durmieras tuve que contarte miles de veces el mismo cuento hasta que cerrabas los ojitos.

Cuando estemos reunidos y sin querer haga mis necesidades, no te averguences y compréndeme que no tengo la culpa de ello, pues ya no puedo controlarlas.

Piensa cuantas veces cuando niño(a)te ayude y estuve paciente a tu lado esperando a que terminaras lo que estabas haciendo.

No me reproches porque no quiera bañarme; no me regañes por ello.

Recuerda los momentos que te perseguí y los mil pretextos que te inventaba para hacerte mas agradable tu aseo. Acéptame y perdóname. Ya que soy el niño ahora.

Cuando me veas inútil e ignorante frente a todas las cosas tecnológicas que ya no podré entender, te suplico que me des todo el tiempo que sea necesario para no lastimarme con tu sonrisa burlona.

Acuérdate que yo fui quien te enseñó tantas cosas.

Comer, vestirte y tu educación para enfrentar la vida tan bien como lo haces, son producto de mi esfuerzo y perseverancia por ti.

Cuando en algún tiempo mientras conversamos me llegue a olvidar de que estamos hablando, dame todo el tiempo que sea necesario hasta que yo recuerde, y si no puedo hacerlo no te burles de mi; tal vez no era importante lo que hablaba y me conforme con que me escuches en ese momento.

Si alguna vez ya no quiero comer, no me insistas.

Se cuanto puedo y cuanto no debo. También comprende que con el tiempo ya no tengo dientes para morder ni gusto para sentir.

Cuando me fallen mis piernas por estar cansadas para andar, dame tu mano tierna para apoyarme como lo hice yo cuando comenzaste a caminar con tus débiles piernas.

Por ultimo, cuando algún día me oigas decir que ya no quiero vivir y solo quiero morir, no te enfades. Algún día entenderás que esto no tiene que ver con tu cariño o cuanto te ame.

Trata de comprender que ya no vivo sino que sobrevivo, y eso no es vivir.

Siempre quise lo mejor para ti y he preparado los caminos que has debido recorrer.

Piensa entonces que con el paso que me adelanto a dar estaré construyendo para ti otra ruta en otro tiempo, pero siempre contigo.

No te sientas triste o impotente por verme como me ves. Dame tu corazón, compréndeme y apóyame como lo hice cuando empezaste a vivir.

De la misma manera como te he acompañado en tu sendero, te ruego me acompañes a terminar el mío dame amor y paciencia, que te devolveré gratitud y sonrisas con el inmenso amor que tengo por tí.

Preferible hoy y no mañana


  1. Prefiero que compartas conmigo unos pocos minutos ahora que estoy vivo y no una noche entera cuando yo muera.
  2. Prefiero que estreches suavemente mi mano ahora que estoy vivo, y no apoyes tu cuerpo sobre mi cuando yo muera.
  3. Prefiero que hagas una sola llamada ahora que estoy vivo y no emprendas un inesperado viaje cuando yo muera.
  4. Prefiero que me regales una sola flor ahora que estoy vivo y no me envíes un hermoso ramo cuando yo muera.
  5. Prefiero que elevemos al cielo una oración ahora que estoy vivo y no una misa cantada y celebrada cuando yo muera.
  6. Prefiero que me digas unas palabras de aliento ahora que estoy vivo y no un desgarrador poema cuando yo muera.
  7. Prefiero escuchar un solo acorde de guitarra ahora que estoy vivo, y no una conmovedora serenata cuando yo muera.
  8. Prefiero me dediques una leve plegaria ahora que estoy vivo y no un poético epitafio sobre mi tumba cuando yo muera.
  9. Prefiero disfrutar de los más mínimos detalles ahora que estoy vivo y no de grandes manifestaciones cuando yo muera.
  10. Prefiero escucharte un poco nervioso diciendo lo que sientes por mí ahora que estoy vivo y no un gran lamento porque no lo dijiste a tiempo.

Aprovechemos a nuestros seres queridos, ahora que están entre nosotros...

Valora a las personas que están a tu alrededor. Así que hazlo personalmente o ya sea con un mail, una llamada o con lo que sea pero hazlo.

20 de julio de 2010

Princesas en peligro de extinción

Me gustan las mujeres que aun quieren ser princesas y se niegan a convertirse en sapos, porque mientras existan mujeres que todavía guarden modales de doncella, existiremos hombres que aun veremos importante el comportarnos como caballeros.

Amo a la mujer que no compite con los hombres, porque sabe que el hombre jamás será su rival sino un complemento de ella misma. Respeto a las mujeres que luchan por ser cada día más mujeres y en ningún sentido buscan parecerse a los hombres, pues muchas mujeres en su búsqueda de la llamada "liberación femenina", han cometido el error de imitar al varón, pero en los aspectos más deprimentes de éste. Es quizá por esta equivocada conquista que se fajaron pantalones, se dieron el gusto o permiso de vivir aventuras sexuales de una noche, comenzaron a llevarse el cigarrillo a los labios, empezaron a maldecir en público, se desinhibieron en bares y ahora las vemos dando penoso espectáculo, devolviendo el estómago en los baños o embrutecidas y semidesnudas sobre las mesas.

Cometieron el error de querer ser como nosotros los hombres y ahora se dicen "weyes" de manera amistosa y permiten que sus amigos varones las llamen "wey" sin darse cuenta que en lugar de mostrarles confianza o camaradería con esa palabra, lo que verdaderamente hacen es rebajarles a nivel de bestias; pero muchas ríen, pues ni siquiera se dan cuenta. Las generaciones de madres abnegadas, reprimidas y violentadas, enseñaron a sus hijas que la mejor manera de acabar con el yugo masculino era convertirse en el enemigo y así crecieron confundiendo su identidad de mujeres, con la intención de seguir nuestros pasos, muchos de los cuales nos han convertido en seres torcidos y han llevado a nuestro mundo a la debacle moral de la que hoy somos víctimas.

Las niñas de la nueva generación decidieron que el sueño de ser princesas era muy aburrido y esclavizante, así que cambiaron la corona por un pasamontañas y son ahora también delincuentes de alto impacto, servidores públicos podridos, conductoras irresponsables, reinas de belleza involucradas con el narco y hasta líderes sindicales vendidas con algún partido. Me encantan las mujeres que no quieren convertirse en hombres y llegan a la universidad con la firme intención de terminar con honores su carrera.

Las que en lugar de demostrarnos que son capaces de beber media botella de tequila, nos demuestran que pueden dirigir un laboratorio o centro de investigación. Las que no buscan un buen partido para casarse sino que buscan ser un buen partido para que un buen hombre las merezca.. Las que saben decir no, cuando "NO" es la única respuesta digna de una dama, aunque todo el mundo las tache de anticuadas y de ñoñas. Las que se ríen de los chistes machistas y entienden que en lugar de ofenderse, deben sentir pena por el hombre que se atreve a contarlos y mucho más si piensa que esas bromas son un verdadero compendio de sabiduría popular.

4 de julio de 2010

Padres malos


El siguiente texto fue entregado por el profesor de Ética y Ciudadanía de la escuela Objetivo/Americana, Sr. Roberto Candelori, a todos los alumnos de su clase, para que lo entregasen a sus padres. La única condición solicitada por el profesor fue que cada alumno permaneciera al lado de sus padres hasta que ellos terminaran la lectura.

El texto fue publicado recientemente debido a lo ocurrido hace poco tiempo en Brasil, las muertes estúpidas de Tarcila Gusmao y Maria Eduarda Dourado, ambas de 16 años, en Maracaípe, Porto de Galinhas. Después de 13 días de desaparecidas, las madres confesaron desconocer a los dueños de la casa donde sus hijas habían ido a pasar el fin de semana. La tragedia acaparó la opinión pública y el crimen aún permanece sin respuesta

Padres Malos

(Dr. Carlos Hecktheuer, Medico Psiquiatra)

“Un día, cuando mis hijos estén lo suficientemente crecidos para entender la lógica que motiva a los padres y madres, yo habré de decirles:

- Los amé lo suficiente como para haberles preguntado a dónde iban, con quién iban y a qué hora regresarían. Los amé lo suficiente para no haberme quedado callado y para hacerles saber, aunque no les gustara, que aquél nuevo amigo no era buena compañía.

- Los amé lo suficiente para hacerles pagar las golosinas que tomaron del supermercado o las revistas del expendio, y hacerles decir al dueño: Nosotros nos llevamos esto ayer y queremos pagarlo

- Los amé lo suficiente como para haber permanecido de pie dos horas, junto a ustedes, mientras limpiaban su cuarto, tarea que yo habría hecho en 15 minutos.

- Los amé lo suficiente para dejarles ver además del amor que sentía por ustedes, la decepción y también las lágrimas en mis ojos.

- Los amé lo suficiente para dejarlos asumir la responsabilidad de sus acciones, aún cuando las penalidades eran tan duras que me partían el corazón.

- Y ante todo, los amé lo suficiente para decirles NO, cuando sabía que ustedes podrían odiarme por eso (y en algunos momentos sé que me odiaron).

Ésas eran las batallas más difíciles de todas. Estoy contento, vencí...

…porque al final ustedes ganaron también!

Y cualquiera de estos días, cuando mis nietos hayan crecido lo suficiente para entender la lógica que motiva a los padres y madres, cuando ellos les pregunten si sus padres eran malos, mis hijos les dirán:

“Sí, nuestros padres eran malos. Eran los padres más malos del mundo...

Los otros chicos comían golosinas en el desayuno y nosotros teníamos que comer cereales, huevos y tostadas. Los otros chicos bebían gaseosas y comían papas fritas y helados en el almuerzo y nosotros teníamos que comer arroz, carne, verduras y frutas.

Mamá y Papa tenía que saber quiénes eran nuestros amigos y qué hacíamos con ellos.

Insistían en que le dijéramos con quién íbamos a salir, aunque demoráramos apenas una hora o menos. Ellos nos insistían siempre para que le dijéramos siempre la verdad y nada más que la verdad.

Y cuando éramos adolescentes, no sé cómo, hasta conseguían leernos el pensamiento. ¡Nuestra vida sí que era pesada!

Ellos no permitían que nuestros amigos nos tocaran el claxon para que saliéramos; tenían que bajar, tocar la puerta y entrar para que ella los conociera.

A los 12 años, todos podían volver tarde por la noche, nosotros tuvimos que esperar como hasta los 16 para poder hacerlo, y aquellos pesados se levantaban para saber si la fiesta había estado buena (sólo para ver en qué estado nos encontrábamos al volver).

Por culpa de nuestros padres, nos perdimos inmensas experiencias en la adolescencia. Ninguno de nosotros estuvo envuelto en problema de drogas, robos, actos de vandalismo, violación de propiedad, ni estuvimos presos por ningún crimen.

TODO FUE CULPA DE ELLOS!”

Ahora que somos adultos, honestos y educados, estamos haciendo lo mejor para ser “PADRES MALOS”, como fueron nuestros padres. YO CREO QUE ESTE ES UNO DE LOS MALES DEL MUNDO DE HOY:

¡NO HAY SUFICIENTES PADRES MALOS!

¡Aquéllos que ya son padres, que no se culpen, y aquéllos que lo serán, que esto les sirva como una alerta!

3 de julio de 2010

Los 3 consejos


Una pareja de recién casados era muy pobre y vivía de los favores de un pueblito del interior. Un día el marido le hizo la siguiente propuesta a su esposa:

-“Querida yo voy a salir de la casa, voy a viajar bien lejos, buscar un empleo y trabajar hasta tener condiciones para regresar y darte una vida más cómoda y digna. No sé cuánto tiempo voy a estar lejos, solo te pido una cosa, que me esperes y mientras yo esté lejos, seas fiel a mí, pues yo te seré fiel a ti.”

Así, siendo joven aún. Camino muchos días a pie, hasta encontrar un hacendado que estaba necesitando de alguien para ayudarlo en su hacienda. El joven llego y se ofreció para trabajar y fue aceptado.

Pidió hacer un trato con su jefe, el cual fue aceptado también. El pacto fue el siguiente:

“Déjeme trabajar por el tiempo que yo quiera y cuando yo encuentre que debo irme, el señor me libera de mis obligaciones: Yo no quiero recibir mi salario. Le pido al señor que lo coloque en una cuenta de ahorro hasta el día en que me vaya. El día que yo salga usted me dará el dinero que yo haya ganado”.

Estando ambos de acuerdo. Aquel joven trabajo durante 20 años, sin vacaciones y sin descanso. Después de veinte años se acerco a su patrón y le dijo:

“Patrón, yo quiero mi dinero, pues quiero regresar a mi casa".

El patrón le respondió: “Muy bien, hicimos un pacto y voy a cumplirlo, solo que antes quiero hacerte una opuesta, ¿está bien? Yo te doy tu dinero y tú te vas, o te doy tres consejos y no te doy el dinero y te vas. Si yo te doy el dinero, no te doy los consejos y viceversa. Vete a tu cuarto, piénsalo y después me das la respuesta”.

El pensó durante dos días, busco al patrón y le dijo: “QUIERO LOS TRES CONSEJOS”

El patrón le recordó: “Si te doy los consejos, no te doy el dinero”.

Y el empleado respondió: “Quiero los consejos”

EL patrón entonces le aconsejo:
1. 'NUNCA TOMES ATAJOS EN TU VIDA. Caminos más cortos y desconocidos te pueden costar la vida.

2. NUNCA SEAS CURIOSO DE AQUELLO QUE REPRESENTE EL MAL, pues la curiosidad por el mal puede ser fatal.

3. NUNCA TOMES DECISIONES EN MOMENTOS DE ODIO Y DOLOR, pues puedes arrepentirte demasiado tarde.

Después de darle los consejos, el patrón le dijo al joven, que ya no era tan joven, así: “AQUÍ TIENES TRES PANES, dos para comer durante el viaje y el tercero es para comer con tu esposa cuando llegues a tu casa.'
El hombre entonces, siguió su camino de vuelta, de veinte años lejos de su casa y de su esposa que el tanto amaba.

Después del primer día de viaje, encontró una persona que lo saludo y le pregunto: “¿Para dónde vas?”

Él le respondió: “Voy para un camino muy distante que queda a más de veinte días de caminata por esta carretera.'

La persona le dijo entonces: “Joven, este camino es muy largo, yo conozco un atajo con el cual llegaras en pocos días”.

El joven contento, comenzó a caminar por el atajo, cuando se acordó del primer consejo, “NUNCA TOMES ATAJOS EN TU VIDA. CAMINOS MAS CORTOS Y DESCONOCIDOS TE PUEDEN COSTAR LA VIDA”, entonces se alejó de aquel atajo y volvió a seguir por el camino normal.

Dos días después se enteró de otro viajero que había tomado el atajo, y lo asaltaron, lo golpearon, y le robaron toda su ropa. ¡Ese atajo llevaba a una emboscada!

Después de algunos días de viaje, y cansado al extremo, encontró una pensión a la vera de la carretera. Era muy tarde en la noche y parecía que todos dormían, pero una mujer mal encarada le abrió la puerta y lo atendió.

Como estaba tan cansado, tan solo le pagó la tarifa del día sin preguntar nada, y después de tomar un baño se acostó a dormir. De madrugada se levantó asustado al escuchar un grito aterrador. Se puso de pié de un salto y se dirigió hasta la puerta para ir hacia donde escuchó el grito. Cuando estaba abriendo la puerta, se acordó del segundo consejo. “NUNCA SEAS CURIOSO DE AQUELLO QUE REPRESENTE EL MAL PUES LA CURIOSIDAD POR EL MAL PUEDE SER FATAL”. Regresó y se acostó a dormir. Al amanecer, después de tomar café, el dueño de la posada le pregunto si no había escuchado un grito y él le contestó que si lo había escuchado. El dueño de la posada de pregunto: ¿Y no sintió curiosidad? Él le contesto que no. A lo que el dueño les respondió: Usted ha tenido suerte en salir vivo de aquí, pues en las noches nos acecha una mujer maleante con crisis de locura, que grita horriblemente y cuando el huésped sale a enterarse de qué está pasando, lo mata, lo entierra en el quintal, y luego se esfuma.

El joven siguió su larga jornada, ansioso por llegar a su casa. Después de muchos días y noches de caminata, ya al atardecer, vio entre los árboles humo saliendo de la chimenea de su pequeña casa, camino y vio entre los arbustos la silueta de su esposa. Estaba anocheciendo, pero alcanzo a ver que ella no estaba sola. Anduvo un poco más y vio que ella tenía en sus piernas, un hombre al que estaba acariciando los cabellos. Cuando vio aquella escena, su corazón se lleno de odio y amargura y decidió correr al encuentro de los dos y matarlos sin piedad. Respiró profundo, apresuró sus pasos, cuando recordó el tercer consejo. “NUNCA TOMES DECISIONES EN MOMENTOS DE ODIO Y DOLOR, PUES PUEDES ARREPENTIRTE DEMASIADO TARDE”. Entonces se paró y reflexionó, decidió dormir ahí mismo aquella noche y al día siguiente tomar una decisión. Al amanecer ya con la cabeza fría, el dijo: “NO VOY A MATAR A MI ESPOSA'. Voy a volver con mi patrón y a pedirle que me acepte de vuelta. Solo que antes, quiero decirle a mi esposa que siempre le fui fiel a ella”

Se dirigió a la puerta de la casa y tocó. Cuando la esposa le abre la puerta y lo reconoce, se cuelga de su cuello y lo abraza afectuosamente. El trata de quitársela de arriba, pero no lo consigue. Entonces con lágrimas en los ojos le dice: “Yo te fui fiel y tú me traicionaste”.

Ella espantada le responde: “¿Cómo? yo nunca te traicione, te espere durante veinte años. El entonces le pregunto: '¿Y quién era ese hombre que acariciabas ayer por la tarde?”

Y ella le contesto: “AQUEL HOMBRE ES NUESTRO HIJO. Cuando te fuiste, descubrí que estaba embarazada. Hoy el tiene veinte años de edad”.

Entonces el marido entró, conoció, abrazó a su hijo y les contó toda su historia, en cuanto su esposa preparaba la cena. Se sentaron a comer el último pan juntos. DESPUÉS DE LA ORACIÓN DE AGRADECIMIENTO, CON LÁGRIMAS DE EMOCIÓN, el partió el pan y al abrirlo, se encontró un cheque con todo su dinero, el pago de sus veinte años de dedicación.

2 de julio de 2010

Una verdad que a lo mejor duela a los chavos, pero muy cierta.

Durante una conferencia sobre las grandes diferencias entre generaciones, un presumido estudiante se tomó la molestia de explicarle a un señor mayor sentado cerca de él, por qué le es imposible a la vieja generación comprender a su generación:

"Usted creció en un mundo diferente, realmente casi primitivo", dijo en voz lo suficientemente alta para que lo escucharan alrededor.

"Los jóvenes de hoy crecimos con televisión, internet, teléfonos celulares, aviones jet, viajes al espacio.

Nuestras sondas espaciales han visitado Marte. Tenemos naves con energía nuclear y autos eléctricos y de hidrógeno. Computadoras con procesos de velocidad de la luz.. y más".

Luego de un breve silencio el señor mayor respondió:

"Tienes razón, hijo mío; nosotros no tuvimos esas cosas cuando éramos jóvenes...

¡Así que las inventamos!

Ahora, dime arrogante, ¿qué estás haciendo TÚ para la próxima generación?"

¡El aplauso fue ensordecedor!

30 de junio de 2010

¿Porqué la gente grita?


Un día Meher Baba preguntó a sus mandalies lo siguiente:
- ¿Por que la gente se grita cuando están enojados?
Los hombres pensaron unos momentos:
Porque perdemos la calma - dijo uno - por eso gritamos.
Pero ¿por qué gritar cuando la otra persona está a tu lado? - preguntó Baba
- No es posible hablarle en voz baja? ¿Por qué gritas a una persona cuando estás enojado?
Los hombres dieron algunas otras respuestas pero ninguna de ellas satisfacía a Baba.
Finalmente él explicó:
Cuando dos personas están enojadas, sus corazones se alejan mucho. Para cubrir esa distancia deben gritar, para poder escucharse. Mientras más enojados estén, más fuerte tendrán que gritar para escucharse uno a otro a través de esa gran distancia.

Luego Baba preguntó:- ¿Qué sucede cuando dos personas se enamoran?
Ellos no se gritan sino que se hablan suavemente, ¿por qué? Sus corazones están muy cerca.
La distancia entre ellos es muy pequeña.

Baba continuó - Cuando se enamoran más aún, qué sucede? No hablan, sólo susurran y se vuelven aun más cerca en su amor. Finalmente no necesitan siquiera susurrar, sólo se miran y eso es todo. Así es cuan cerca están dos personas cuando se aman.

Luego Baba dijo:
-Cuando discutan no dejen que sus corazones se alejen, no digan palabras que los distancien más, si no llegará un día en que la distancia sea tan grande que no encontrarán más el camino de regreso.

El guiso de lentejas


Un día, Diógenes estaba comiendo un plato de lentejas, sentado en el umbral de una casa cualquiera. No había ningún alimento en toda Atenas más barato que el guiso de lentejas. Comer guiso de lentejas significaba que te encontrabas en una situación de máxima precariedad.

Pasó un ministro del Emperador y le dijo:

-¡Ay, Diógenes! Si aprendieras a ser más sumiso y adular un poco más al Emperador, no tendrías que comer lentejas.

Diógenes dejó de comer, levantó la vista y, mirando intensamente al acaudalado interlocutor, contestó:

-Ay de ti, hermano. Si aprendieras a comer lentejas, no tendrías que ser sumiso y adular tanto al Emperador.

Paradigma de un hijo


Durante la Semana Santa leí nuevamente el libro de la doctora Carter-Scott, en el que su autora destaca las recomendaciones para tener una vida plena -"If life is a game, these are the rules" ("Si la vida es un juego, éstas son las reglas")- y volví a recordar que lo más importante es estar contento con uno mismo, estar contento con lo que somos física, emocional, espiritual e intelectualmente.

Pero en un segundo libro que leí, también en Semana Santa, su autora destaca que los padres tenemos una influencia muy importante en nuestros hijos. Su autora, Dorothy Law Notre, resalta que: "Los niños son como esponjas, ellos observan e internalizan todo lo que nosotros decimos y hacemos; ellos están aprendiendo de nosotros todo el tiempo, esto aunque nosotros no nos demos cuenta de que les estamos enseñando".

Efectivamente, nuestros hijos son el espejo de nosotros. Rápidamente vinieron a mi mente el sinnúmero de niños que son unos expertos en computadoras, saben tocar el piano, saben bailar flamenco o ballet, saben tocar la guitarra, juegan fútbol americano o sóccer, y tantas otras cosas más que aprenden los niños gracias al tesón, trabajo, esfuerzo y entusiasmo de sus padres. Vinieron también a mi mente las imágenes de Kosovo y el impacto en los niños de tanto odio, agresión, angustia, incertidumbre y peligro que están viviendo. Yo me temo que ellos están aprendiendo a odiar.

¿Qué aprendí del libro de Dorothy "Children Learns What They Live" ("Los Niños Aprenden lo que Ellos Viven"), de la editorial Workman?

* Que lo que somos depende de uno mismo y de nuestro medio ambiente.
* Que los padres somos una parte muy importante del medio ambiente de nuestros hijos -somos un espejo que les refleja mensajes y comportamientos del medio ambiente.
* Que mucho de los hábitos, actitudes y valores que tenemos no son más que un reflejo de lo que vivimos en nuestra casa, son un reflejo de los hábitos, actitudes y valores de nuestros padres
* Que los padres tenemos una gran responsabilidad; responsabilidad que no es tan evidente para los padres jóvenes, y me temo que esto se aplica también para algunos ya no tan jóvenes.
* Que muy pocos padres están preparados para enfrentar esa gran responsabilidad.
* Que tenemos que prepararnos para ser un paradigma-espejo para el aprendizaje de nuestros hijos.

Aprendí también una serie de recomendaciones que destaca Dorothy en su libro:

1.- "Que si los niños viven en un ambiente en el cual impera la crítica, ellos aprenden a criticar y condenar". Si nos dedicamos a criticar a nuestros hijos: Si les decimos, mira nada más qué sucio vienes, qué desarreglado está tu cuarto, eres un burro, ¿qué cree que están aprendiendo de nosotros?
Si hacemos lo mismo con nuestros amigos, con nuestros gobernantes, con nuestros jefes, con nuestros subordinados, con nuestro país, les estamos enseñando cómo condenar a otros y es más, asegura Dorothy, podemos enseñarles a condenarse a ellos mismos.

Esta, asegura Dorothy, es una excelente manera de destruir su autoestima y el respeto por los demás. ¿De quién depende que esto no ocurra? De nosotros, los padres, que tenemos que aprender a no actuar así, pero también de la comunidad, añadiría yo. Si la comunidad regiomontana es una comunidad que le encanta la crítica y esto se refleja en la radio, en la televisión y en los periódicos, entonces no nos debemos de extrañar de la actitud de nuestros jóvenes.

2.- Destaca también que si los niños viven en un ambiente hostil, ellos aprenden a pelear. Desde luego este ambiente hostil se puede presentar de diferentes maneras: un ambiente hostil en la casa debido a los conflictos entre los papás, pero también el ambiente hostil que puede generar el que los niños pasen cientos de horas frente a la televisión viendo películas o caricaturas en las que se presentan imágenes de violencia. Recuerde que la violencia polariza la actitud de los niños marcándolos muchas veces para toda la vida, volviéndolos agresivos o marcándolos con una actitud de evitar los conflictos a como dé lugar.

3.- Asimismo, también la autora distingue que si los niños viven con temores y miedos, ellos aprenden a ser agresivos. Desde luego, asegura Dorothy, a los niños les encantan las historias de miedo; pero vivirlo en carne propia y continuamente los vuelve agresivos e inseguros.

Así que, estimado lector, atienda los temores y miedo de sus hijos entendiendo que lo que para ellos es muy importante, a usted le puede parecer intrascendente.

Yo todavía recuerdo vivamente el miedo que sentía cuando jugando en la calle, frente a mi casa en San Antonio de las Alazanas, se acercó una camioneta, de seguro a preguntarme algo, y no sé por qué vino a mi mente que me iban a secuestrar y sin mediar palabra salí corriendo hacia los brazos de mi mamá. Duré más de un mes teniendo pesadillas

¿Porqué tanta prisa por crecer?


En estos tiempos pareciera que ser niño es algo humillante.

Y eso que esa etapa es una de las más cortas de nuestra existencia, tomando en cuenta que, según datos recientes de la Organización Mundial de la Salud, en la actualidad, el promedio de vida en el ser humano anda alrededor de los 74 años.

La niñez cada vez se acorta más; antes podíamos decir que una persona de 12 a 15 años era aún un niño, pero ahora le llamamos “preadolescentes” o “adolescentes”. Entonces, si la niñez empezara a nuestros 4 años donde más o menos empezamos a tener "conciencia" de las cosas, y acabará a nuestros 11 años, y tomáramos en cuenta el promedio de vida como 74 años, el porcentaje de nuestra etapa infantil sería sólo de 11% del total de nuestra existencia. ¡Realmente poco! Y con nuestra tendencia actual, éste porcentaje tiende a reducirse aún más.

Pero, ¿porqué ésta prisa por crecer?

La mayoría de los adultos guardamos en nuestros recuerdos momentos felices.… la mayor parte de ellos vividos cuando aún éramos niños, sin preocupaciones y comúnmente sin más deber que asistir a la escuela, hacer tareas y tender nuestra cama. Pasábamos horas recorriendo el jardín en busca de chapulines y flores, jugábamos guerritas de agua con nuestros amigos, nos sentábamos por hooooras a platicar con nuestro mejor amigo, bailábamos y cantábamos toda la música infantil de nuestra época, organizábamos “obras de teatro” con nuestros amigos, jugábamos a las escondidas, y después de estar toda la tarde jugando lo único que queríamos era disfrutar de la rica cena que mamá o la abuela nos tenían lista.

Las niñas, aunque estuvieran un poco grandecitas, todavía jugaban con sus muñecas y casitas, y los niños andaban en la calle jugando pelota o patinando con sus amigos.

La idea de algún noviazgo no pasaba por nuestra cabeza, eso era para los “grandes” de más de 18 años….

Ahora, todo es diferente. Desde que el niño empieza a tener 11 o 12 años, ya no se siente bien teniendo fiestas infantiles con globos y concursos, aunque él sí lo siga disfrutando. Pero ¿que dirían sus amigos si supieran que para él su máxima diversión es el juego de las sillas musicales? ¡No, que verguenza! las niñas se desprenden de sus muñecas como si éstas estuvieran contaminadas con algo horrendo, porque ellas ya están “grandes”…. ¿ir a un parque con papá y mamá para jugar a la pelota? ¡Impensable, eso es para bebés!. Y si uno ve sus cuartos, no podrá encontrar ni con lupa un “juguete” sea cual sea, que no se parezca a un mp3 player o un videojuego de moda.

Y… ¿quién tiene verdaderamente la culpa de todo esto? Los padres, claro, porque muchas veces no se toman el tiempo para estar con su hijo y prefieren que sea la televisión la que los eduque. Siempre están tan cansados, que lo que menos desearían en un fin de semana es ir al parque con sus hijos para practicar el béisbol o el fútbol, porque ya tienen planes de dormir todo el fin de semana o reunirse con sus amigos.

Quieren ver a sus hijos realizados, y por ello desde pequeños les motivan a defenderse, a exigir sus derechos, a ser los mejores, y con ello, a presionar a sus hijos para que no pierdan el tiempo y crezcan cada vez más rápidamente. Les dan regalos costosos porque quieren demostrarles cuánto los quieren y entonces el niño, desde pequeño se vuelve exigente y difícil de complacer porque a corta edad ¡ya lo tuvo todo!: teléfono, televisión, celular, aparatos sofisticados de sonido, potentes computadoras, y hasta autos. ¿Para qué ese muchacho desearía seguir siendo niño? Si conforme va creciendo, se puede comer el mundo a mordidas mas grandes. Pero tristemente también, el mundo se va volviendo cada vez más “aburrido”. O, ¿quién no conoce a un “adolescente” que se queja de que está aburrido cada 5 minutos?

Pensemos entonces nosotros los padres, en tratar de devolverle a la niñez esos años que poco a poco se le han ido robando…. Fomentemos en nuestros hijos los gustos por las cosas sencillas, cálidas, y que disfruten verdaderamente de las personas, no de los aparatos modernos. Enseñémosles la magia de recortar muñecas de papel y vestirlas, de pintar un dibujo con lápices de colores, de jugar al “capeado” con la pelota, de salir a caminar y platicar, de explorar nuestro jardín y descubrir tantas cosas sorprendentes.

Enseñémosles a nuestros hijos a hacer pasteles, a jugar a inventar canciones, explíquenles que no tiene nada de malo que juegue con sus hermanos o amigos con sus juguetes como globos, muñecas, o carritos, dejémoslos hacer “casitas” debajo de las mesas o atrás de los muebles, y sobre todo, respetemos esos momentos de juego como sagrados porque son los momentos que más recordarán durante su madurez, que durará mucho más tiempo del que uno desearía.

Abrázemosles mucho, que nunca carezcan de nuestro cariño.

Para los papás buena onda...


... Y también para los que no lo son.

Responsabilidad. honor, vergüenza, respeto, principios elementales.

Bueno, pero... ¿Qué nos pasa? ¿Qué es lo que nos hace suponer, que alguien más tiene la responsabilidad de cuidar de nuestros hijos, si nosotros, que se supone que somos los que más los amamos, no queremos tomar esa responsabilidad?

Es ridículo ver esas mesas redondas, en las cuales funcionarios públicos, dueños de bares y discotecas, miembros de comités ciudadanos y medios de comunicación se culpan unos a otros por algo que no es más que falta de responsabilidad de nosotros los padres.

Que si en los bares le venden alcohol a menores; que si los agentes de tránsito reciben sobornos,
que si no cierran estos lugares a la hora señalada
que los jóvenes salen de estos lugares "totalmente borrachos"

¿Pero en dónde están los padres de éste menor que tomó más de la cuenta?
¿Quién lo recibe en su casa a esas horas y en ese estado?
¿Quién le dio el dinero para entrar en el bar, para el alcohol y para el soborno?
¿Dónde están los padres que le dieron el carro a un menor que no es capaz de hacerse responsable y manejar aunque esté tomado?

¡Por favor! ¿En qué piensan los padres de esos jóvenes que salen de su casa a las 11 de la noche, habiendo empezado a tomar desde la tarde, durante el partido de futbol?

¿Y qué están pensando los padres de la jovencita de 15, 16 ó 17 años, que va a conseguir raid de regreso con la mamá de fulanita, sin querer enterarse de que esa mamá ni siquiera está en la ciudad?

¿Por qué queremos pasarles la responsabilidad de decidir en manos de quién ponen su vida, si todavía no son capaces de decidir de que color pintarse el pelo, hoy con rayitos, mañana mejor negro o rojizo?

¿Por qué les damos permiso a nuestras hijas de irse a dormir después de la disco a casa de una amiga y les cargamos la responsabilidad de llevarlas a los novios de 19 ó 20 años, quién sabe a qué hora y no sabemos ni cómo, pues puede ser que tome de más?

¿Porqué queremos creer que son maduros y responsables si nosotros mismos no lo estamos siendo?

Nos volvemos ciegos a los peligros por comodidad, nos hacemos los "buena onda", "es que yo sí le tengo confianza a mi hija", "yo si confío plenamete en mi hijo".

Lo que tenemos es miedo y flojera, no queremos actuar como padres.

Nuestros hijos no necesitan que seamos sus compas... Ellos ya tienen un montón de amigos, de su edad. Seamos sus verdaderos amigos, preocupémonos por ellos.

Nuestros hijos necesitan padres valientes y responsables, que fundamenten principios basicos, que pongan reglas y luego estén ahí para ver que se cumplan.

¿Cómo va a depender la seguridad de mi hijo del barman de un antro o del agente de tránsito, o si dueño de la disco no cumple la ley y cierra a las 6:00 a.m. en lugar de a las 3:00 a.m.?

Yo creo que sí debería de haber un horario, "pero el que los padres pongan en su casa" independientemente de la hora que cierren los antros.

¿De qué tenemos miedo, papás?, ¿de que nuestros hijos nos odien?
¿Por qué no podemos poner reglas?, ¿Por temor a que ni nosotros las cumplamos?
¿Porqué no podemos exigir que se cumplan?, ¿Porque debemos darle su libertad?
¿Porque abandonamos a nuestros hijos? ¿por buscar nuestras propias comodidades?,

Si los jóvenes no necesitaran guía, si no necesitaran límites, ni autoridad a quién respetar...
no existiríamos los padres.

Se nos encomendó una misión muy especial, la más grande: la formación de una familia y es a nosotros a quien se nos pedirá cuentas por nuestros hijos; no al dueño del bar, ni al amigo de nuestro hijo que iba conduciendo borracho cuando chocaron y desgraciadamente falleció, ni al novio que se esta luciendo de lo rápido que maneja y lo bien que "controla" el auto aún estando borracho, ni al policía, ni al maestro...¡a nadie más!

Nunca, nadie podrá hacer que nuestros hijos regresen a casa a tiempo y a salvo, si nosotros no podemos hacerlo.

No existe ley, ni horario, ni funcionario capaz de hacer por nuestros hijos, lo que nosotros no queremos hacer.

¡ACTUAR COMO PADRES ES MUY DIFICIL!
¡NADIE NOS ENSEÑÓ A SER PADRES!
¡Y MUCHO MENOS A SER UNOS PADRES IDEALES!

No estamos en campaña de elecciones para ser el papá más popular del año, pues ya cada quién tiene el padre que le tocó y sería estúpido poner en peligro la seguridad de nuestros hijos por quedar bien y caerles bien a sus amigos y aún más estúpido utilizar a nuestros hijos como instrumentos de venganza hacia nuestras fallidas relaciones en esta época de tantos padres divorciados.

Es horrible oír de muertes de muchachos así, que han tenido la desgracia de toparse con esos otros jóvenes, hijos de padres "buena onda". Incluso oír de muertes de niños por accidentes o asesinatos que no han estado al cuidado de su papá y/o mamá.

Es increíble ver a los niños(as) jugando SOLOS en la calle sin ningún cuidado y es increíble ver a nuestros jóvenes metidos en los antros durante todo el fin de semana tomando y en muchas ocasiones drogándose ya sea por voluntad propia y/o propiciados por tanta gente sin moral y sin escrúpulos

No estaría mal ganarnos el respeto de nuestros hijos, tomando las riendas de su vida, haciéndonos responsables de su hora de llegada, de lo que toman, de sus calificaciones, haciéndoles saber lo que esperamos de ellos y creando los medios para ayudarles en su lucha para conseguirlo.

Pongamos los pies en la tierra, seamos concientes.. .

Los jóvenes y niños, lo único que necesitan, es que ACTUEMOS COMO PADRES !!!

"SOCIEDAD MEXICANA DE PADRES MALOS"
PERO QUE QUEREMOS A NUESTROS HIJOS
¡¡¡ÚNETE A LA CAMPAÑA!!!.

24 de junio de 2010

La fábula del puercoespín

Durante la Edad de Hielo, muchos animales murieron a causa del frío.

Los puercoespín dándose cuenta de la situación, decidieron unirse en grupos. De esa manera se abrigarían y protegerían entre sí, pero las espinas de cada uno herían a los compañeros más cercanos, los que justo ofrecían más calor. Por lo tanto decidieron alejarse unos de otros y empezaron a morir congelados.

Así que tuvieron que hacer una elección, o aceptaban las espinas de sus compañeros o desaparecían de la Tierra. Con sabiduría, decidieron volver a estar juntos. De esa forma aprendieron a convivir con las pequeñas heridas que la relación con una persona muy cercana puede ocasionar, ya que lo más importante es el calor del otro.

De esa forma pudieron sobrevivir.
Moraleja de la historia
La mejor relación no es aquella que une a personas perfectas, sino aquella en que cada individuo aprende a vivir con los defectos de los demás y admirar sus cualidades.

23 de junio de 2010

La arena y la roca

Dice una leyenda árabe que dos amigos viajaban por el desierto y discutieron. Uno acabó dando al otro una bofetada. El ofendido se agachó y escribió con sus dedos en la arena: “Hoy mi mejor amigo me ha dado una fuerte bofetada en la cara”.

Continuaron el trayecto y llegaron a un oasis, donde decidieron bañarse. El que había sido abofeteado y herido empezó a ahogarse. El otro se lanzó a salvarlo. Al recuperarse del posible ahogamiento, tomó un estilete y empezó a grabar unas palabras en una enorme piedra. Al acabar se podía leer: “Hoy mi mejor amigo me ha salvado la vida”.

Intrigado su amigo, le preguntó:

–¿Por qué cuando te hice daño escribiste en la arena y ahora escribes en una roca?

Sonriente, el otro respondió:

–Cuando un gran amigo nos ofende, debemos escribir la ofensa en la arena, donde el viento del olvido y del perdón se encargará de borrarla y olvidarla. En cambio, cuando un gran amigo nos ayuda o nos ocurre algo grandioso, es preciso grabarlo en la piedra de la memoria del corazón, donde ningún viento de ninguna parte del mundo podrá borrarlo.

15 de junio de 2010

Venta de cachorros

Cierta vez escuché un relato acerca de un granjero que tenía cachorros para vender. Hizo un cartel ofreciendo los cachorros y lo clavó en un poste en una esquina de su campo. Mientras estaba clavando el cartel al poste, sintió que le daban un tirón en sus pantalones de trabajo.

Miró hacia abajo y vio a un muchachito con una amplia sonrisa y con algo en su mano. “Señor”, le dijo, “quiero comprarle uno de sus cachorritos”. “Bueno”, le contestó el granjero, “estos cachorros son de raza, y cuestan bastante dinero”. El muchachito inclinó por un momento su cabeza, luego volvió a levantarla para mirar al granjero y dijo: “He conseguido treinta y nueve centavos ¿Es esto suficiente para echarles un vistazo?”

“Seguro”, dijo el granjero, comenzando a silbar y a gritar, “Dolly , ven aquí, Dolly”. Dolly salió corriendo de su casilla y bajó la rampa seguida de cuatro pequeñas bolas de piel. Los ojos del muchachito danzaban de alegría.

Entonces de la casilla salió, a hurtadillas, otra pequeña bola, ésta era notablemente más pequeña. Se deslizó por la rampa y comenzó a renguear en un infructuoso intento por alcanzar al resto. El cachorrito era claramente el más pequeño de la camada. El muchachito apretó su carita contra la cerca y gritó con fuerzas: ¡Yo quiero a ése!, señalando al más pequeño.

El granjero se arrodilló y dijo: "Hijo, tú no quieres a este cachorrito. Él nunca podrá correr y jugar contigo de la forma en que tú quisieras”. Al oír eso, el muchachito bajó la mano y lentamente se subió el pantalón en una de sus piernas. Al hacerlo, mostró una prótesis de doble abrazadero de acero a ambos lados de su pierna, que iba hasta un zapato especial. Mirando hacia arriba al granjero, le dijo: “Como usted verá, señor, yo tampoco corro tan bien que digamos, y él necesitará a alguien que lo comprenda”.

El tazón de madera

Un viejo se fue a vivir con su hijo, su nuera y su nieto de cuatro años, ya las manos le temblaban, su vista se nublaba y sus pasos flaqueaban.

La familia completa comía junta en la mesa, pero las manos temblorosas y la vista enferma del anciano hacia el alimentarse un asunto difícil. Los frijoles caían de su cuchara al suelo de y cuando intentaba tomar el vaso, derramaba la leche sobre el mantel.

El hijo y su esposa se cansaron de la situación. "Tenemos que hacer algo con el abuelo", dijo el hijo. "Ya he tenido suficiente, derrama la leche, hace ruido al comer y tira la comida al suelo".

Así fue como el matrimonio decidió poner una pequeña mesa en una esquina del comedor. Ahí, el abuelo comía solo mientras el resto de la familia disfrutaba la hora de comer. Como el abuelo había roto uno o dos platos, su comida se la servían en un tazón de madera.

De vez en cuando miraban hacia donde estaba el abuelo y podían ver una lágrima en sus ojos mientras estaba ahí sentado sólo. Sin embargo, las únicas palabras que la pareja le dirigía, eran fríos llamados de atención cada vez que dejaba caer el tenedor o la comida.

El niño de cuatro años observaba todo en silencio. Una tarde antes de la cena, el papá observó que su hijo estaba jugando con trozos de madera en el suelo.

Le preguntó dulcemente: ¿Qué estás haciendo?

Con la misma dulzura el niño le contestó: "Ah, estoy haciendo un tazón para ti y otro para mamá para que cuando yo crezca, ustedes coman en ellos".

Sonrió y siguió con su tarea.

Las palabras del pequeño golpearon a sus padres de tal forma que quedaron sin habla.

Las lágrimas rodaban por sus mejillas. Y, aunque ninguna palabra se dijo al respecto, ambos sabían lo que tenían que hacer.

Esa tarde el esposo tomó gentilmente la mano del abuelo y lo guió de vuelta a la mesa de la familia. Por el resto de sus días ocupó un lugar en la mesa con ellos. Y por alguna razón, ni el esposo ni la esposa, parecían molestarse más cada vez que el tenedor se caía, la leche se derramaba o se ensuciaba el mantel.

Los niños son altamente perceptivos. Sus ojos observan, sus oídos siempre escuchan y sus mentes procesan los mensajes que absorben.

Si ven que con paciencia proveemos un hogar feliz para todos los miembros de la familia, ellos imitarán esa actitud por el resto de sus vidas.

Los padres y madres inteligentes se percatan que cada día colocan los bloques con los que construyen el futuro de su hijo. Seamos constructores sabios y modelos a seguir.

He aprendido que independientemente de la relación que tengas con tus padres, los vas a extrañar cuando ya no estén contigo.

He aprendido que aún cuando me duela, no debo estar solo.

LA GENTE OLVIDARÁ LO QUE DIJISTE Y LO QUE HICISTE, PERO NUNCA CÓMO LOS HICISTE SENTIR.

El buitre, el murciélago y el abejorro

El buitre

Si se pone a un buitre en una jaula de más o menos 2 por 3 metros y abierta en la parte de arriba, a pesar de su habilidad de volar, esta ave llegaría a ser prisionera. La razón es que el buitre siempre comienza su vuelo con una carrera de por lo menos 4 a 6 metros. Sin el espacio necesario para correr, ni siquiera intentaría alzar el vuelo, sino que se mantendría prisionero toda la vida en una pequeña jaula abierta por arriba.

El murciélago

Un murciélago común puede volar toda la noche, con una extraordinaria agilidad, pero no puede levantarse en vuelo de una superficie plana. Si es colocado en el piso o en una superficie nivelada, todo lo que puede hacer es revolotear sin lograr nada y sin duda esto sería muy doloroso para el, pero si logra llegar a un lugar con una pequeña elevación desde la cual se puede lanzar en vuelo. Entonces se eleva con gran velocidad.

El abejorro

Un abejorro si es lanzado en una cesta, se quedara allí hasta que muera, a menos que alguien lo saque. Nunca buscara por su cuenta manera de escapar por la parte de arriba, pero persistirá tratando de buscar una manera de escapar atreves de los lados, cerca del fondo. Buscará una salida de escape donde no existe alguna haciéndose mucho daño.

Las personas

En muchas maneras, nosotros también somos como el buitre, el murciélago, y el abejorro. Luchamos solos contra todos nuestros problemas y frustraciones, sin percatarnos que lo único que tenemos que hacer es levantar la vista hacia arriba.

¡Esa es la respuesta, la salida de escape y la solución a cualquier problema! ¡Simplemente levantar la vista hacia lo alto! ¡Las tristezas nos hacen ver hacia atrás, las preocupaciones nos hacen ver a nuestro alrededor, Pero la confianza de ser mejores cada día nos hace ver hacia arriba! ¡Confiemos en nuestras capacidades y potencialidades!

El carpintero


Había una vez un viejo carpintero que, cansado ya de tanto trabajar, estaba listo para retirarse y dedicarle tiempo a su familia. Así se lo comunicó a su jefe, y aunque iba a extrañar su salario, necesitaba retirarse y estar con su familia; de alguna forma sobrevivirían.

Al contratista le entristeció mucho la noticia de que su mejor carpintero se retiraría y le pidió de favor que si le podía construir una casa más antes de retirarse. El carpintero aceptó la proposición del jefe y empezó la construcción de su última casa pero, a medida que pasa el tiempo, se dio cuenta de que su corazón no estaba de lleno en el trabajo.

Arrepentido de haberle dicho que sí a su jefe, el carpintero no puso el esfuerzo y la dedicación que siempre ponía cuando construía una casa y la construyó con materiales de calidad inferior. Esa era, según él, una manera muy desafortunada de terminar una excelente carrera, la cual le había dedicado la mayor parte de su vida.

Cuando el carpintero terminó su trabajo el contratista vino a inspeccionar la casa. Al terminar la inspección le dio la llave de la casa al carpintero y le dijo: "Esta es tu casa, mi regalo para ti y tu familia por tanto años de buen servicio".

El carpintero sintió que el mundo se le iba... Grande fue la vergüenza que sintió al recibir la llave de la casa, su casa. Si tan solo él hubiese sabido que estaba construyendo su propia casa, lo hubiese hecho todo de una manera diferente.

Tú eres el carpintero. Cada día martillas un clavo, pones una puerta, o eriges una pared. Alguien una vez dijo: "La vida es un proyecto que haces tú mismo. Tus actitudes y las selecciones que haces hoy construyen la casa en la cual vivirás mañana".

¡Construye sabiamente!

29 de mayo de 2010

¿¿¿¿Que hijos estamos criando????


Hay que llamarlos varias veces en la mañana para llevarlos a la escuela. Se levantan irritados, pues se acuestan muy tarde porque están hablando por teléfono, viendo televisión o conectados al internet.

No se ocupan de que su ropa esté limpia y mucho menos ponen un dedo en nada que tenga que ver con arreglar algo en el hogar. Idolatran a sus amigos y viven poniéndoles defectos a sus padres, a los cuales acusan a diario de que son anticuados.

No hay quien les hable de ideologías, de moral y de buenas costumbres, pues consideran que ya lo saben todo. Semanalmente hay que darles su mesada de la que se quejan a diario porque eso no les alcanza. Si son universitarios, siempre se inventan paseos de fin de semana que lo menos que uno sospecha es que regresarán con un embarazo o habiendo fumado marihuana.

Definitivamente estamos rendidos y la tasa de retorno se aleja cada vez más, pues aún el día en que consiguen un trabajo hay que seguir manteniéndoles. Me refiero a un segmento cada vez mayor de los chicos de clase media que bien pudieran estar entre los 16 y los 24 años y que para aquellos padres que tienen de dos a cuatro hijos, constituyen un verdadero dolor de cabeza.

¿En qué estamos fallando?

Para los nacidos en los años cuarenta y cincuenta, el orgullo reiterado es que se levantaban de madrugada a ordeñar las vacas con el abuelo; que tenían que limpiar la casa; que lustraban sus zapatos; algunos fueron limpiabotas y repartidores de diarios; otros llevábamos al taller de costura la ropa que elaboraba nuestra madre.

Lo que le pasó a nuestra generación es que elaboramos un discurso que no dio resultado: "Yo no quiero que mi hijo pase los trabajos que yo pasé".

¿Usted por qué tiene lo que tiene? Porque le costó esfuerzo, sacrificios, y así es que se aprende a valorar los esfuerzos de los padres. Por esto no debemos acostumbrar a nuestros hijos a recibir todo por obligación.

Nuestros hijos de hoy nunca han conocido la escasez, se criaron desperdiciando. A los 10 años ya habían ido a Disney World dos veces, cuando nosotros a los 20 años no sabíamos lo que era tener un pasaporte. El dame y el cómprame siempre ha sido generosamente complacido y ellos se han convertido en habitantes de una pensión con todo incluido, (TV, Dvd, equipo de sonido, internet, comer en la cama, recogerle el reguero que dejan porque siempre se les hace tarde para salir...) luego pretendemos que tener un hogar normal y nos preguntamos ¿por qué nuestros hijos se aíslan, no comparten con nosotros? Cualquier cosa es mejor que sus padres o una actividad familiar.

¿Quién les suministro todo eso a nuestros hijos? Nosotros mismos, solitos y sabiendo que no estaba bien.

Al final se marchan del hogar en la conquista de una pareja y vuelven divorciados porque no fueron capaces de adaptarse a su nueva vida.

Recomendaciones:

Los que tienen hijos pequeños, pónganlos los domingos a lavar los carros, a limpiar sus zapatos, y a ganarse las cosas. Dele un pago simbólico, esto puede generar una relación en sus mentes entre trabajo y bienestar. Las hijas mujeres deben desde temprano aprender a manejar el hogar para que entiendan la economía doméstica en tiempos que podrían ser difíciles, y porque ellas tienen una conciencia más amplia del orden y la prosperidad del hogar.

La música metálica, los conciertos, la televisión, la moda y toda la comunicación electrónica han creado un marco de referencia muy diferente al que nos tocó, y ellos se aprovechan de nuestra supuesta desinformación para salirse con la suya.

Si hemos sido muy permisivos o si sencillamente hemos trabajado tanto, que el cuidado de nuestros hijos ha quedado en manos de las empleadas domésticas, en un medio ambiente cada vez más deformante y supuestamente por nuestro cargo de conciencia de no tener mucho tiempo con ellos, lo subsanamos con cosas materiales, estamos forzados a revisar los resultados.

Nunca es tarde para cambiar, recuerda que es mejor tarde que nunca. Nuestros hijos algún día lo agradecerán.

16 de agosto de 2009

Los clavos del mal genio


Esta es la historia de un joven que tenía muy mal carácter. Su padre le dio una bolsa de clavos y le dijo que cada vez que perdiera la paciencia, debería clavar un clavo detrás de la puerta.

Pronto la puerta se llenaba de clavos. Pero, a medida que aprendía a controlar su genio, clavaba cada vez menos clavos detrás de la puerta. Descubrió que podía controlar su genio, pues el clavar le hacia pensar sobre su mala actitud.

Llegó el día en que pudo controlar su carácter y ya no tenía razón de clavar.

Después de informar a su padre, éste le sugirió que retirara un clavo cada día que lograra controlar su carácter.

Los días pasaron y el joven pudo finalmente anunciar a su padre que no quedaban más clavos para retirar de la puerta.

Era ciertamente un gran logro, pero su padre lo tomó de la mano y lo llevó hasta la puerta. Le dijo: "has trabajado duro, hijo mío, pero mira todos esos hoyos en la puerta. Nunca más será la misma. Cada vez que tu pierdes la paciencia, dejas cicatrices exactamente como las que aquí ves. Tu puedes insultar a alguien y retirar lo dicho, pero la herida permanece y el mal se propaga. Una ofensa verbal es tan dañina como una ofensa física. Ahora hace falta trabajar mucho mas para que la puerta quede como nueva. Hay que reparar cada agujero y muy difícilmente lograrás que quede como nueva."

La Maestra Thompson


Su nombre era Mrs. Thompson. Mientras estuvo al frente de su clase de 5º grado, el primer día de clase lo iniciaba diciendo a los niños una mentira.
Como la mayor parte de los profesores, ella miraba a sus alumnos les decía que a todos los quería por igual. Pero eso no era posible, porque ahí en la primera fila, desparramado sobre su asiento, estaba un niño llamado: Teddy Stoddard.

Mrs. Thompson había observado a Teddy desde el año anterior y había notado que él no jugaba muy bien con otros niños, su ropa estaba muy descuidada y constantemente necesitaba darse un buen baño.
Teddy comenzaba a ser un tanto desagradable. Llegó el momento en que Mrs. Thompson disfrutaba al marcar los trabajos de Teddy con un plumón rojo haciendo una gran X y colocando un cero muy llamativo en la parte superior de sus tareas.

En la escuela donde Mrs. Thompson enseñaba, le era requerido revisar el historial de cada niño, ella dejó el expediente de Teddy para el final.
Cuando ella revisó su expediente, se llevó una gran sorpresa. La Profesora de primer grado escribió: "Teddy es un niño muy brillante con una sonrisa sin igual. Hace su trabajo de una manera limpia y tiene muy buenos modales... es un placer tenerlo cerca".

Su profesora de segundo grado escribió: "Teddy es un excelente estudiante, se lleva muy bien con sus compañeros, pero se nota preocupado porque su madre tiene una enfermedad incurable y el ambiente en su casa debe ser muy difícil".
La profesora de tercer grado escribió: "Su madre ha muerto, ha sido muy duro para él. El trata de hacer su mejor esfuerzo, pero su padre no muestra mucho interés y el ambiente en su casa le afectará pronto si no se toman ciertas medidas".

Su profesora de cuarto grado escribió: "Teddy se encuentra atrasado con respecto a sus compañeros y no muestra mucho interés en la escuela.
No tiene muchos amigos y en ocasiones duerme en clase".
Ahora Mrs. Thompson se había dado cuenta del problema y estaba apenada con ella misma. Ella comenzó a sentirse peor cuando sus alumnos les llevaron sus regalos de Navidad, envueltos con preciosos moños y papel brillante, excepto Teddy. Su regalo estaba mal envuelto con un papel amarillento que él había tomado de una bolsa de papel.

A Mrs. Thompson le dio pánico abrir ese regalo en medio de los otros presentes. Algunos niños comenzaron a reír cuando ella encontró un viejo brazalete y un frasco de perfume con solo un cuarto de su contenido.
Ella detuvo las burlas de los niños al exclamar lo precioso que era el brazalete mientras se lo probaba y se colocaba un poco del perfume en su muñeca.
Teddy Stoddard se quedó ese día al final de la clase el tiempo suficiente para decir:

"Mrs. Thompson, el día de hoy usted huele como solía oler mi mamá".
Después de que el niño se fue ella lloró por lo menos una hora..
Desde ese día, ella dejó de enseñarles a los niños aritmética, a leer y a escribir.
En lugar de eso, comenzó a educar a los niños. Mrs. Thompson puso atención especial en Teddy.

Conforme comenzó a trabajar con él, su cerebro comenzó a revivir. Mientras más lo apoyaba, él respondía más rápido.
Para el final del ciclo escolar, Teddy se había convertido en uno de los niños más aplicados de la clase y a pesar de su mentira de que quería a todos sus alumnos por igual, Teddy se convirtió en uno de los consentidos de la maestra.

Un año después, ella encontró una nota debajo de su puerta, era de Teddy, diciéndole que ella había sido la mejor maestra que había tenido en toda su vida. Seis años después por las mismas fechas, recibió otra nota de Teddy, ahora escribía diciéndole que había terminado la preparatoria siendo el tercero de su clase y ella seguía siendo la mejor maestra que había tenido en toda su vida.

Cuatro años después, recibió otra carta que decía que a pesar de que en ocasiones las cosas fueron muy duras, se mantuvo en la escuela y pronto se graduaría con los más altos honores. Él le reiteró a Mrs. Thompson que seguía siendo la mejor maestra que había tenido en toda su vida y su favorita.

Cuatro años después recibió otra carta. En esta ocasión le explicaba que después de que concluyó su carrera, decidió viajar un poco. La carta le explicaba que ella seguía siendo la mejor maestra que había tenido y su favorita, pero ahora su nombre se había alargado un poco, la carta estaba firmada por Theodore F. Stoddard, MD.
La historia no termina aquí, existe una carta más que leer, Teddy ahora decía que había conocido a una chica con la cual iba a casarse.

Explicaba que su padre había muerto hacía un par de años y le preguntaba a Mrs. Thompson si le gustaría ocupar en su boda el lugar que usualmente es reservado para la madre del novio, por supuesto Mrs. Thompson acepto y adivinen...
Ella llega usando el viejo brazalete y se aseguró de usar el perfume que Teddy recordaba que usó su madre la última Navidad que pasaron juntos. Se dieron un gran abrazo y el Dr. Stoddard le susurró al oído, "Gracias Mrs.Thompson por creer en mí. Muchas gracias por hacerme sentir importante y mostrarme que yo puedo hacer la diferencia".

Mrs. Thompson con lágrimas en los ojos, tomó aire y dijo, "Teddy, te equivocas, tú fuiste el que me enseñó a mí que yo puedo hacer la diferencia. Le dio: no sabía cómo educar hasta que te conocí."

3 de agosto de 2009

El escarabajo y el gusano


Un gusano y un escarabajo eran amigos y se pasaban charlando largas horas.

El escarabajo estaba consciente de que su amigo el gusano era muy limitado en movilidad, tenía visión muy restringida y era muy tranquilo y pasivo comparado con los escarabajos.

El gusano, por su parte, estaba muy consciente de que su amigo el escarabajo venía de otro ambiente, y de que, en comparación con los gusanos de su especie, comía cosas desagradables, era muy acelerado, tenía una imagen grotesca y hablaba con mucha rapidez.

Un día, la compañera de vida del escarabajo le cuestionó a éste su con el gusano, preguntándole ¿cómo era posible que caminara tanto para ir al encuentro de un ser tan inferior, un ser tan limitado en sus movimientos?, y ¿por qué seguía siendo amigo de alguien que ni siquiera le devolvía los saludos efusivos que el escarabajo le hacía desde lejos?.

Pero el escarabajo estaba consciente de que, debido a lo limitado de su visión, el gusano muchas veces ni siquiera veía que alguien lo saludaba y, si acaso llegaba a notarlo, no distinguía si era o no el escarabajo, y por ello no contestaba el saludo. Sin embargo, el escarabajo calló para no discutir con su compañera.

Fue tanta la insistencia de la escarabaja y tantos sus argumentos cuestionando la amistad que su compañero mantenía con el gusano que el escarabajo decidió poner a prueba esa amistad alejándose del gusano para esperar a que éste lo buscara.

Pasó el tiempo, y un día llegó la noticia de que el gusano estaba muriendo, pues su organismo se había resentido por los esfuerzos que cada día hacía para ir a ver a su amigo el escarabajo y, como no lo conseguía durante toda una jornada diurna, el gusano tenía que devolverse sobre sus pasos para pasar la noche en el refugio de su propia casa.

Al saber esto, el escarabajo, sin preguntar a su compañera, decidió ir a ver al gusano.

En el camino se cruzó con varios insectos que le contaron de las diarias e infructuosas peripecias del gusano para ir a ver a su amigo el escarabajo y averiguar qué le había pasado.

Le contaron de cómo se exponía día a día para ir a buscarlo, pasando cerca del nido de los pájaros. De cómo sobrevivió al ataque de las hormigas y así sucesivamente.

Llegó el escarabajo hasta el árbol donde yacía el gusano esperando ya el momento final. Y al verlo a su lado, el gusano, apenas con un hilo de vida, le dijo al escarabajo cuánto le alegraba ver que se encontrara bien.

Sonrió por última vez y se despidió de su amigo sabiendo que nada malo le había pasado a éste.

El escarabajo sintió vergüenza por haber permitido que las opiniones de otros minaran su amistad con el gusano y sintió dolor por haber perdido las muchas horas de regocijo que las pláticas con su amigo le proporcionaban y, sobre todo, por haberle puesto en una situación que le causó la muerte.

Al final entendió que el gusano, siendo tan diferente, tan limitado y tan distinto de lo que él era, era su amigo, a quien respetaba y quería porque, a pesar de pertenecer a otra especie, le había ofrecido su amistad.

Y así aprendió varias lecciones ese día:

La amistad está en ti y no en los demás. Si la cultivas en tu propio ser, encontrarás el gozo del amigo.

El tiemp no condiciona las amistades. Tampoco lo hacen las razas ni las limitantes propias o las ajenas.

Cuando pierdes un amigo, una parte de ti se va con él. Las frases, los gestos, los temores, las alegrías, las ilusiones, todo lo que ambos compartieron en el tiempo, se va con él.

El escarabajo murió poco después. Nunca se le escuchó quejarse de quien mal lo aconsejó, pues fue decisión suya el prestar oídos a las críticas sobre su amigo.

Si tienes un amigo no pongas en tela de juicio lo que él es, pues sembrando dudas cosecharás temores. No te fijes demasiado en cómo habla, cuánto tiene, qué come o qué hace, pues con ello estarás echando en saco roto tu confianza.

Reconoce la riqueza de quien es diferente a ti y, aun así, está dispuesto a compartir contigo sus ideales y temores.

La esencia del gusano y el escarabajo se volvieron una sola en el plano más allá de esta vida.

No sé si eres el gusano y yo el escarabajo, o al revés, pero seguro que somos distintos y que nos movemos en planos diferentes. Yo, aunque sea gusano, te seguiré buscando día a día; pero si fuera escarabajo, no prestaré oído a las críticas, vengan de donde vengan.

Si fuera gusano, ignoraré lo grotesco que me puedas parecer.

Si fuera escarabajo, haré uso de mis habilidades para servirte.